Democracia sin política

Por • 10 jun, 2020 • Sección: Crítica

Teódulo López  Meléndez

10/06/2020. Lo grave, más allá de las consolaciones, es que realmente marchamos hacia una democracia sin política. Si no hay política no hay funcionamiento social…

Ya la sociedad no genera sus dirigentes por la sencilla razón de que ha dejado de orientarse a sí misma. Sólo es capaz de percibirse en los símbolos tecnológicos-mediáticos. Las sociedades actuales, nos lo recuerda Peter Sloterdijk en El desprecio de las masas, son inertes, en su individualismo feroz se hacen suma desde su condición de microanarquismos. La expresividad se le murió a la masa postmoderna y, en consecuencia, no puede generar dirigentes. Hay una plaga inconmensurable asegurando que lo que sucede es que no es la hora de los líderes sino de la masa. El concepto de “opinión pública” está cuestionado desde los inicios mismos del siglo XX, pero, hoy en día, bajo los efectos narcóticos, se puede muy bien asegurar que estas sociedades atrasadas sólo son capaces de generar gobiernos facistoides que le den afecto. Vivimos, lo dice Sloterdik, “un individualismo de masas”.

Lo grave, más allá de las consolaciones, es que realmente marchamos hacia una democracia sin política. Si no hay política no hay funcionamiento social. He dicho en otras ocasiones que la necesidad es de más política, porque lo que produce cansancio es su ausencia, como en el caso venezolano presente, y no una presencia excesiva. Lo excesivo es el vacío.

Los acontecimientos pasan ahora a gran velocidad. Es lo que hemos denominado la instantaneidad suplantando a la noticia muerta. Es la velocidad la noticia. Paul Virilio, gran acuñador de términos, nos ha regalado éste otro, “dromología” o “economía política de la velocidad”, ciencia que se ocuparía de las consecuencias de la velocidad, porque es en función de ella que hoy se organizan las sociedades. El ejercicio de la política es ahora, y también, instantáneo. La democracia sin política pasa a ser un cascarón vacío. Por si faltara poco, los teóricos de la supuesta y final victoria de una democracia que bautizan liberal, consideran inseparables los conceptos de libertad y neoliberalismo. No hay “dirigentes” que lo contrasten.

Una democracia sin política obliga a preguntarse si habrá repolitización. Jacques Derrida, en Espectros de Marx, da una respuesta demoledora: “La población caerá en un idealismo fatalista o de escatología abstracta y dogmática ante los males del actual régimen”.

@tlopezmelendez

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