La revolución árabe se encuentra fuera del control estadounidense

Por • 9 feb, 2011 • Sección: Internacionales

Graham E. Fuller*

WASHINGTON — Tenía que ocurrir. No se sabía dónde, cómo y cuándo exactamente podrían explotar las chispas en esta agonizante región y ubicarse en la actual conflagración, pero las tensiones y el resentimiento han estado aumentando exponencialmente por largo tiempo.

Hacia dónde se dirigirán estas revueltas en la región aún se desconoce, pero hay algo que resulta claro: el imperativo de romper con el largo y feo patrón de mandato corrupto, duro e incompetente que ha robado el optimismo, esperanza y creatividad de estas sociedades, al tiempo que las ha convertido en tierra fértil para el radicalismo.

Lo que los pueblos de esta región exigen es poder tomar el control de sus propias vidas y destinos. Pero eso a su vez depende en parte en la constante intervención externa de Estados Unidos en la región.

En el corto plazo, la prescripción es dura: Washington debe retirarse y dejar solas a estas sociedades, terminando así la infantilización de larga data de los pueblos de Medio Oriente. Debemos terminar nuestros incesantes y obsesivos esfuerzos de intervención y dirección de la vida política de Estados foráneos con base en la miope visión de los “intereses estadounidenses”.

Hoy en día Medio Oriente se encuentra en el último reducto del mundo de regimenes comprados, mantenidos y guiados por Washington. ¿Causa alguna sorpresa que la región se encuentre ahora en la cúspide de numerosas rebeliones y expresiones antiestadounidenses?

Y, ¿exactamente por qué estamos manteniendo este rol dañino, odiado y casi imperialista en Medio Oriente? ¿Es por el petróleo? ¿Qué dictadorzuelo nos ha negado petróleo? Adicionalmente, ni siquiera dependemos tanto del petróleo de Medio Oriente – Arabia Saudita es el tercer país entre los cinco principales proveedores de petróleo: Canadá, México, Arabia Saudita, Venezuela y Nigeria.

¿O esto se trata de Israel? De así serlo, ¿por qué debería dicho Estado constituir la pieza clave de todo lo que hacemos en la región? Después de todo, Israel es indiscutiblemente el Estado con mayor poderío militar de Medio Oriente, actúa a discreción en Medio Oriente bajo la protección del veto estadounidense, manipula a nuestros políticos a su favor y actualmente está siendo gobernado por el gobierno más ultraderechista y nacionalista en la historia israelí, al tiempo que consume la mayor cantidad de ayuda foránea estadounidense per cápita que cualquier otro Estado. Estados Unidos ha seguido apoyando a Israel en contra de los palestinos en una ocupación israelí que ya lleva cinco décadas.

Y con la nueva ronda de frustraciones, rabia y violencia, aún no parecemos darnos cuenta de la necesidad de cambiar la narrativa. Washington parece no entender completamente el fenómeno de la voluntad popular de Medio Oriente que ahora parece desafiarnos en todas partes. Nuestros instintos aprendidos en la Guerra Fría todavía nos hacen hablar de “estabilidad” a cualquier precio y apoyar a quien sea que se proclame “prooccidental”. Escuchamos siempre que Egipto es un “aliado vital de Estados Unidos”, pero, ¿qué significa eso? El líder pudo haber sido comprado, pero el pueblo egipcio no es aliado; de hecho, son entendiblemente hostiles al status quo y a los poderes que han alentado a su liderazgo.

Los estadounidenses creemos que estamos a favor de la democracia y la democratización. Pero no así nuestro gobierno. Favorecemos la democracia, pero solo cuando produce los líderes y políticos que se ajustan a nuestros intereses, no otros. La democratización siempre ha sido un castigo que hemos endilgado a nuestros enemigos, jamás un regalo ofrecido a los amigos. Dios no quiera que las elecciones resulten en la elección de líderes “antiestadounidenses”, a quienes hemos ayudado a generar. Y, ¿qué significa “antiestadounidense” excepto un llamado a la verdadera soberanía que les ha sido denegada?

¿Será nuestra respuesta a décadas de actitudes antiestadounidenses más de lo mismo? ¿Somos incapaces de reconocer que se requiere elecciones libres sin importar el resultado? Sí, sin importar el resultado, pues el enardecido pueblo de la región podría comenzar a apoyar políticas que no nos gustan. Resulta irónico que los regimenes “antiestadounidenses” de Siria e Irán quienes hayan actuado con mayor seriedad durante las perturbaciones en Egipto: Sean cuales fueren las virtudes de sus regimenes, dichos países son percibidos como verdaderamente soberanos y en el “lado correcto” en el tema de la historia anticolonialista de Medio Oriente.

Hemos tenido este interminable debate desde el 11 de septiembre. ¿Por qué existe tanto sentimiento antiestadounidense? No, no es porque “odian nuestros valores”. Es la falta de valores en nuestra política exterior lo que no les gusta, nuestra hipócrita falta de compromiso con la democracia excepto cuando ésta responde a nuestras necesidades inmediatas.

Hemos sido temerosos ante los últimos estertores de Mubarak en Egipto.  Sí, que se den reformas, pero no cambio de régimen. Dios no lo quiera y los Hermanos Musulmanes terminen en el gobierno. Aún así, ha sido el puño de hierro del régimen de Mubarak el que ha ayudado a hacer de los Hermanos Musulmanes el principal partido de oposición en Egipto actualmente. Nos guste o no, en este momento de la historia los partidos musulmanes han tenido éxito en todo el mundo islámico; se han convertido en la oposición automática. Hay que acostumbrarse a eso. Tienen grandísimas diferencias entre sí, desde moderados a radicales e incluyen una pequeña facción de asesinos violentos. Estos movimientos se encuentran en permanente evolución. Debemos aprender a trabajar junto a las facciones moderadas, lo cual incluye a los Hermanos Musulmanes en Egipto. No son muy dados a querer a Estados Unidos, especialmente debido a nuestras políticas en el pasado, pero han desechado la violencia por más de medio siglo y se han manejado con cautela. Si obtienen algún rol importante en cualquier nuevo gobierno en Egipto, podrían emplear nuestra ayuda. Y tendrán que satisfacer las demandas sociales, políticas y económicas de su pueblo cuando lleguen al poder. El sentimiento antiestadounidense no pone comida en la mesa ni reforma el orden social.

Estados Unidos no puede seguir siendo el mandamás de Medio Oriente. No podemos esperar tener fuerzas “pro estadounidenses” en el poder en Medio Oriente cuando a los pueblos les disgusta nuestras políticas. No podemos seguir con nuestras interminables intervenciones – por temores a que surjan algunos Estados antiestadounidenses. El mundo está harto de dichas intervenciones. Tenemos que lidiar con las causas de las razones por las cuales los pueblos han adoptado posiciones antiestadounidenses. Y todo esto se da en el contexto del surgimiento de nuevos poderes con sus propios intereses y deseos de tener peso en los que perciben como un nuevo orden multipolar mundial. Los costos están aumentando en nuestros viejos patrones de imponer la Pax Americana.

*Ex director de la oficina de la CIA en Kabul; autor del libro “The Future of Political Islam” (El futuro del Islam político)

Fuente (inglés): http://www.huffingtonpost.com/graham-e-fuller/post_1694_b_819898.html 

Fuente(castellano): http://www.aporrea.org/internacionales/a117323.html

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