Paradojas y Rigor: La historia interminable

Por • 26 nov, 2020 • Sección: Leyes

Bombal Gordón, Fernando (2006)

Paradoxes are compact energy sources, talismans (The infinity and the mind, R. Rucker)

Sufficient unto the day is the rigor thereof (E. H. Moore)

Introducción

La palabra paradoja procede del griego (para y doxos) y significa etimológicamente “más allá de lo creíble”. Y ésta es probablemente su mejor definición. En general, una paradoja es una afirmación o razonamiento que nos lleva a una contradicción (real o aparente).

Las paradojas, en un sentido muy amplio, aparecen constantemente en nuestra vida cotidiana, bien porque las descubrimos nosotros mismos en nuestro quehacer diario, o bien porque nos las hacen ver (a veces por razones interesadas) en la forma “resulta paradójico que en nombre de [ponga aquí el lector la virtud que desee] se puedan justificar tales actos” o “es sorprendente (¿paradójico?) que a pesar de tener la renta per cápita más elevada de la región, el 80% de la población viva por debajo de los umbrales de la pobreza”. Otro argumento habitual toma la forma “resulta llamativo (es decir, paradójico) la contradicción entre lo que dice tal [individuo, grupo, fabricante, etc..] y lo que hace”, etc.

Por otro lado, estamos acostumbrados a descubrir resultados sorprendentes y muchas veces paradójicos en las ciencias experimentales. Las dos grandes teorías físicas del siglo XX, la Teoría de la Relatividad y la Mecánica Cuántica (que proporcionan una explicación de la realidad y un nivel predictivo más exacto que cualquier otra teoría anterior), están plagadas de resultados paradójicos e incluso mutuamente incompatibles. El postulado de la constancia de la velocidad de la luz en el vacío para cualquier sistema inercial de referencia conduce a una serie de resultados paradójicos: la desaparición de las nociones de espacio y tiempo absolutos, la contracción del tiempo y de las longitudes en la dirección del movimiento, el aumento de masa a velocidades relativistas; en fin, la concepción de la realidad física como un continuo espacio temporal con estructura de variedad riemaniana, no necesariamente euclídea (cfr. la deliciosa obrita de divulgación [Ei]). La Mecánica Cuántica, por su parte, niega de entrada el principio de causalidad (entendido como la posibilidad de predecir el estado futuro de un sistema físico con una probabilidad tan cercana a 1 como se quiera, mediante un análisis suficientemente elaborado del fenómeno observado). La inevitable interacción del observador con el hecho observado lleva al Principio de Complementariedad de N. Bohr, que establece la imposibilidad de realizar una descripción causal (en términos de transferencia de – 2 – energía o momento) de los fenómenos atómicos que sea a la vez una descripción espacio temporal (en términos de posición), ya que ambas requieren disposiciones experimentales mutuamente excluyentes. Sin embargo, ambas descripciones, son necesarias para la comprensión del fenómeno. La cuantificación de este principio conduce al principio de incertidumbre, formulado por primera vez por W. Heisenberg en 1926, una de cuyas consecuencias es la dualidad onda-partícula tan típica del mundo microfísico: las partículas subatómicas se nos aparecen a veces como diminutas balas tremendamente veloces, y otras veces presentan fenómenos de difracción e interferencia propios de las ondas, dependiendo de la disposición experimental que empleemos. El comportamiento de las cosas a escala microcósmica es, simplemente, distinto al que estamos habituado. Sin embargo, al menos podemos decir , con el premio Nobel R. P. Feynman, que “todas [las partículas] están chifladas, pero exactamente de la misma manera” ([Fe; Cap. 6]) Sigue en…

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Bombal Gordón, Fernando (2006) Paradojas y Rigor: la historia interminable. Otros. Real Academia de Ciencias, Exactas, Físicas y Naturales, Madrid.

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