Venezuela, rentística y productiva

Por • 30 dic, 2010 • Sección: Nacionales

César Prieto Oberto

Venezuela vive, desde 1999, un secular conjunto de transformaciones en su política económica que incide, de manera radical, en lo que algunos analistas conceptualizan como cambios radicales de su economía política, la que desde hace más de ochenta años, la transformó progresivamente en una economía rentística, o, en otros términos, en un país cuya economía descansa, no en el producto o riqueza generada por la mayoría de los trabajadores venezolanos, sino, en una elevada proporción, de la renta petrolera, de los beneficios que genera la explotación y comercialización de sus hidrocarburos, producidos por tan sólo el 1% de los trabajadores del país.

El gobierno venezolano ha adoptado desde hace varios años, en el marco de su política económica, la estrategia de adoptar una política presupuestaria discrecional y convencional. Como su mayor fuente de divisas internacionales es la exportación de su cesta petrolera, el Ministerio de Planificación y Desarrollo estima conservadoramente su precio en 40US$ el barril. Es así como el superávit generado por el diferencial de precios que se logra en el mercado internacional, hoy de 32,43 US$ por barril, lo maneja el Ejecutivo Nacional a través del FONDEN, para atender programas emergentes e inversiones que considera estratégicas para apuntalar el crecimiento de ciertos sectores de la economía nacional. Las gobernaciones y alcaldías, por mandato constitucional, reciben la cuota parte de su situado de este superávit, mediante avances periódicos que permiten fortalecer sus presupuestos iniciales. Por ejemplo, el Zulia recibió, en 2010, aproximadamente un 25% adicional a su situado constitucional inicial, al incrementar su situado, de 2064 millones de Bs, a 2580 millones.

La política económica de la actual administración ha confrontado, desde 1999, una abierta y declarada guerra por parte de los sectores económicos tradicionales. Pese a ser un país petrolero ya reconocido con las mayores reservas de petróleo, y también el quinto del mundo con reservas de gas, vive una guerra económica que tal como lo señala Jairo Larotta Sánchez (http://www.aporrea.org/internacionales/a114707.html), es “patética por la inflación especulativa de los poderosos grupos privados venezolanos, que apoyan las políticas económicas de EEUU (esto da vergüenza decirlo pero es verdad)”.  La inflación que hoy sufre Venezuela es artificial y especulativa, está por encima del 30% anual sin una verdadera razón en los términos de intercambio, sólo por ser víctima de esa guerra económica desde EEUU para tratar de sacar el gobierno actual que se declaró anti imperialista. Venezuela ha actuado soberanamente para obtener su independencia económica petrolera.  Los grupos de la quinta columna interna han estado propiciando fallidamente nuevas devaluaciones. Afortunadamente no se contempla devaluación del bolívar en 2011 como los vampiros económicos aspiran.

¿Qué hacer, qué medidas adelantar para que Venezuela vaya dejando de ser una economía rentista?

En los últimos diez años, Venezuela ha optado por darle prioridad a su desarrollo social, a su desarrollo humano, antes que al crecimiento de sus magnitudes económicas vía inversiones reproductivas. Sin embargo, no se puede desconocer el esfuerzo que se está haciendo en este campo, cuyos logros sólo se verán a mediano y largo plazo, lo que se traduce en políticas muy puntuales tales como el Plan Ferrocarrilero Nacional que avanza lenta pero sostenidamente, el Plan Agro patria, el Plan Petroquímico Nacional, la revisión radical de la CVG, el crecimiento notable de las telecomunicaciones y  una política que consideramos vital por lo estratégica, como lo es la Política Nacional de Viviendas. Esta última, que debe hacerse en plena concertación con el sector privado, revolucionará toda la industria de la construcción, y así arrastrará a la industria siderúrgica con la producción de cabillas, clavos, alambrones, cables de todo diámetro, láminas, así como colaterales como el cemento, tejas, ladrillos, mampostería, cerámica, baldosas, accesorios para baños, cocinas, la industria química y petroquímica, pinturas, plásticos de todo tipo, el transporte, telefonía, la electrónica, los electrodomésticos. Razón tiene el Dr. Asdrúbal Baptista cuando afirma que el núcleo central del desarrollo del país tiene que descansar en una audaz política de construcción de viviendas durante un período no menor de quince años. Así mejorará el bienestar de todos los venezolanos en todos los sentidos

La audaz política educativa, que ha sembrado de aldeas universitarias el país hasta el último de los municipios, con prioridad para las carreras técnicas, así como la asistencia al estudiante y la dotación de una novísima Ley para la Educación Superior que garantiza el acceso de todos a este nivel educativo, tiene que resultar, con los años, en una Venezuela mejor calificada en su mano de obra y con ello en un mejoramiento de la productividad del trabajo.

Vínculo: http://www.aporrea.org/actualidad/a114750.html

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