Chavismo, madurismo, chavismo-madurismo (y IV)

Por • 2 ago, 2020 • Sección: Nacionales

Enrique Ochoa Antich

28/07/20. Continuemos con las preguntas iniciadas en la parte III de este trabajo:

• ¿Fue Chávez militarista? Bueno, aquí no hay que demostrar nada. Se trata casi de una redundancia. Baste un ejemplo: en una «clase magistral» en la Academia militar, Chávez dijo a su auditorio esta frase que es todo un poema al militarismo en la política, invirtiendo la civilizatoria frase de von Clausewitz que daba a la guerra un gobierno político, es decir, civil: Todo lo que sé yo de la política lo aprendí aquí, en esta Academia, porque… ¿qué es la política sino la guerra por otros medios? Luego está el uso de toda un simbología militar en su discurso político que fue mucho más que una simbología: fue una práctica política militarista: Estado Mayor de la revolución (propiamente leninista), batallones, la diana del cuartel para ir a votar, batalla de Santa Inés como apelativo de un comando de campaña, etc., etc. Por cierto, esta adoración de lo militar en la política (Venezuela nació en un vivac, dijo Bolívar de Venezuela) es una deformación propiamente comunista y fascista.
• ¿Fue Chávez centralista? Las pruebas aquí son numerosísimas. Me contó Federico Villanueva que alguna vez él y Josefina Baldó le presentaron a Chávez un plan de reconstrucción de los barrios de Caracas con participación popular, y que en tres oportunidades Chávez los interrumpió con esta frase (sic): Pero el que decide soy yo, ¿no? Todas las decisiones importantes surgían de ese centro emanador de luz que era su persona, algo así como un Yo, el supremo, la novela de Augusto Roa Bastos sobre el doctor Francia del Paraguay independentista. Pero nada retrata mejor ese centralismo que su negación aparente: el (supuesto) poder popular. Al presentar esa idea, se la planteó como la superación-negación de gobernaciones y alcaldías, las que, a decir de Aristóbulo Istúriz, desaparecerían en favor de las comunas. Lógicamente, al destruir o pretender destruir, y disminuir en todo caso, el rol de esas instancias intermedias de representación de estados y municipios por miles de pequeñas y débiles formaciones comunales, en una relación directa con el Estado central, el poder centralizador de éste se acrecentaba enormemente.
• ¿Fue Chávez estatista? Bastante claro que sí. Sólo hay que evocar su famoso recorrido por la plaza Bolívar con su índice confiscador y la frase fulminante: ¡Exprópiese! Para 2006 se habían expropiado más de 3.000 empresas que hacían o pretendían producir de todo: café, queso, bicicletas, hierro, acero, cloro, cereales, leche, azúcar, etc., etc., etc. A Pérez I (libro del IESA dixit) se le criticó por haber expropiado 300 empresas y se halló en ellas, convertidas como las de Chávez en verdaderos desaguaderos de los dineros públicos, buena parte de la causa de la inflación de 30 y tantos % que se consideraba exagerada: ¡¿qué no se podría decir hoy?! Cuando se afirma que a Maduro, a diferencia de Chávez, le tocó una época de vacas flacas, no se dice cuándo fue que éstas comenzaron a enflaquecer, porque no fue súbitamente de 2012 a 2013. Ese proceso se inició en 2007, como demuestran todas las cifras que prueban que desde entonces comenzó a caer la producción nacional agrícola e industrial (en las notas 1 y 2 menciono algunas, pero la lista es interminable). Propia a toda esta visión estatista, de primacía del Estado sobre el mercado, y del desarrollo del Estado empresario puntofijista a su máxima expresión, es la idea del control, en particular dos: el control de precios y el control de cambio, con todas las perniciosas consecuencias que debido a ellos padecemos hoy (y que Maduro pudo corregir en 2014, a condición de romper con el «legado», pero la debilidad de su liderazgo no se lo permitió y más bien ahondó en su atrofia estatista: cuando ha querido rectificar, lo ha hecho tarde e insuficientemente). El estatismo chavista también se verificó en su discurso de confrontación con los empresarios como clase social, todo lo cual llevó a que de 1998 a 2003, pasáramos, según alcanzo a recordar, de 12.000 industrias a 6.000 y que hoy tengamos menos de 2.000). A todo esto, claro que sí, habría que agregar las criminales sanciones gringas, pero resulta bastante evidente que, en razón del análisis de los números en el tiempo, las medidas coercitivas del imperio sólo agravan una crisis pre-existente, pero no la crean.
• Por último, ¿fue Chávez populista? Creo que la respuesta afirmativa es bastante obvia. En particular, en razón de una de las múltiples definiciones de los populismos: repartir una riqueza que no se produce. Por cierto, cuando la cultura populista está emparentada con una práctica autoritaria y a la pérdida de los contrapesos democráticos, el resultado fatal es la corrupción: al anular el régimen chavista los mínimos contrapesos puntofijistas (Comisión de Contraloría y Contraloría de la República y, además, presidencia de diputados controladas por el principal partido de oposición, interpelaciones públicas, independencia de los medios y rol contralor de la opinión publica), la corrupción pre-98 se transformó en literal saqueo. Esto es claro en cuanto al rentismo petrolero, y por eso en Venezuela, salvo con Gómez y López y un poco Medina y Perez Jiménez, rentismo petrolero siempre ha estado asociado a populismo. Chávez, sí, disminuyó la pobreza, al menos por unos años, eso es algo incontestable. Así lo demuestran los números. Pero lo hizo a través de una transferencia directa de capital petrolero obtenido gracias a los ingentes ingresos petroleros de caso un millón de millones de dólares en pocos años (los mayores de toda nuestra historia). El talón de Aquiles estuvo en que, como ya nos había pasado antes como nación en tiempos puntofijistas, ésa era una riqueza volátil, temperamental, que dependía del inestable mercado energético mundial. Al no usar esos millonarios ingresos petroleros en crear las fuentes de riqueza alterna que nos protegieran de esa inestabilidad, lo que constituye una omisión verdaderamente criminal, se estaba comprando un pasaje al infierno… en el que hoy estamos. El desmadre llegó a tanto, que no contentos con gastar esos ingresos, y, además, con endeudarnos hasta los tuétanos (de $ 30.000 millones, Chávez pasó la deuda pública externa a $ 100.000 millones y Maduro a $ 150.000 millones), se procedió a exprimir a la propia empresa PDVSA cargándola de todo tipo de programas sociales ajenos a su misión (alimentarios, de vivienda, en salud, etc.) hasta reducir en un 60 % su presupuesto de inversión para volcarlo al festín populista.
Concluyamos, pues. Creo que resulta entonces bastante claro que de aquellos polvos vinieron estos lodos: quien siembra vientos, cosecha tempestades. He escrito con respeto y afecto pensando en un debate con quienes han participado del proyecto chavista, procurando incitar una reflexión autocrítica a partir de la cual, evaluando con franqueza la causa última de nuestros males actuales, podamos corregir y superar nuestras atrofias políticas, económicas y sociales, para encarar el porvenir con renovada esperanza. Lo que debemos hacer todos juntos, chavistas, maduristas y chavistas-maduristas incluidos.
(1)
Producción agrícola: 2008/2015 en toneladas:
maíz 2.995.000 / 1.244.000;
arroz 1.276.000 / 800.000;
azúcar 9.690.000 / 4.700.000;
papa 421.000 / 108.000;
cebolla 323.000 / 153.000.
*Fuente: Fedeagro*.
Producción de café en Venezuela:
2002 1.484.000 quintales; 2006 1.571.000 quintales. Consumo autoabastecido, 1.286.000 y 1.518.000 respectivamente. 2008 930.000 quintales; por lo que se importó café de Brasil, Nicaragua y El Salvador. 2011: 46 % consumo café importado. 2015: produjimos 450.000 quintales.
*Fuente: Organización Internacional del Café*.
(2)
• SIDOR:
-Privada:
98 / 2.800.000 toneladas de acero;
02/3.700.000;
07 / 4.300.000.
-Estatizada:
08 / 3.500.000;
09 / 3.000.000;
12 / 1.700.000;
14 / 1.040.000.
-Nómina: de 5.000 a 13.000 empleados.
-Auxilios financieros: 300 millones de $ en 2010, 314 millones de $ en 2012.
• La producción de aluminio (Alcasa, Bauxilum, Carbonorca, Venalum, etc.) dejó de tener ganancias en 2006;
en 2007: pérdidas Bs. 678.000.000;
en 2011: perdidas Bs. 4.800.000.000.
• Venalum:
2008: 430.000 toneladas de aluminio;
2016: 124.000.
• Bauxilum mina:
2008: 5.500.000 toneladas bauxita;
2014: 2.300.000;
2015: 900.000;
2016: 347.000.
• Bauxilum planta:
2008: 2.000.000 toneladas de alúmina,
2014: 800.000;
2016: 300.000.
• Alcasa:
2008: 580 celdas de reducción electrolítica;
2017: 50;
2008: 200.000 toneladas de aluminio;
2010: 90.000;
2012: 56.000;
2016: 18.000.
*Fuente: Noventa miradas sobre el chavismo, Leonardo Carvajal*.

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