Encaje bancario, inflación y devaluación

Por • 30 ago, 2021 • Sección: Nacionales

José Antonio Gil Yepes

26/08/2021. La intención del Decreto del BCV, del 28-01-19, aumentando el Encaje Marginal del 31% al 100% y el Ordinario de 31% al 57% de los depósitos captados a partir de esa fecha es bajar la liquidez y frenar la inflación y la devaluación. Posteriormente, el nivel de encaje ha sido reducido, pero sigue siendo superior al 80%. 

Esta es una medicina equivocada y contraproducente. Nuestro problema de fondo no es el exceso de liquidez sino la falta de inversión y producción privada, para las cuales se necesita mucho más confianza y crédito bancario. Sin embargo, el aumento del encaje ha reducido el crédito y acentuado la caída de los beneficios y patrimonio de la banca, más aún de lo que ya venía ocurriendo por efecto de la hiperinflación y la devaluación. De esta manera, una banca que en 2010 podía rondar un valor de mercado de unos 18.000 millones de dólares, hoy día no alcanza a valer 1.000 millones. Una reducción proporcional a la caída del PIB en un 80%.

Si algún país se excede en crear liquidez para financiar el déficit fiscal es Estados Unidos, pero esto no crea inflación porque el conjunto de políticas económicas genera confianza y la gente invierte, produce y la abundancia de oferta controla la inflación (no el control de precios). De la misma manera, Estados Unidos tiene un gran déficit en su cuenta comercial de la Balanza de Pagos porque importa mucho más de lo que exporta. Sin embargo, ese déficit es compensado por el gran ingreso de capitales que llega al país buscando seguridad jurídica y el resguardo del valor de la moneda. En Venezuela ha sucedido lo contrario. Hasta hace poco, por décadas tuvimos una cuenta comercial muy superavitaria porque las exportaciones petroleras superaban con creces lo que importábamos; hasta el gobierno de NM; en cambio, nuestra cuenta de capital ha tendido a ser deficitaria porque la desconfianza de los venezolanos en los gobiernos de su país nos ha inclinado a sacar nuestros ahorros al extranjero para resguadarlos de las malas políticas económicas que, por décadas, ha sufrido el país.

Mientras nuestros gobernantes no entiendan que la cura de fondo de la inflación son la seguridad jurídica, la confianza, inversión, producción privada, la privatización de las empresas del Estado y medidas que estimulen el aumento sistemático de la productividad, seguirán fracasando en controlar la inflación y la devaluación, y seguirán sumiendo al pueblo en la pobreza en que siempre ha vivido. Reducir la liquidez o el crédito y controlar precios no tienen sino efectos contraproducentes sobre la inflación y la pobreza porque desestimulan la inversión, el empleo, la producción y la diversificación de las exportaciones.

Las medidas que necesitamos hoy día para recuperar la economía están a la vista, no necesitan anteojos: Reducción significativa del encaje bancario para recuperar el crédito. Unificación y liberación cambiaria. Dolarización formal para evitar que los gobiernos puedan crear liquidez inflacionaria y sobrevaluar la moneda. Legalizar la liberación de precios; tasas de interés positivas para recuperar el ahorro nacional y la rentabilidad de la banca. Pagar deudas públicas con Conversión de Deuda en capital para parar la hemorragia de las empresas del Estado. Devolver a sus legítimos dueños las expropiaciones forzosas. Desmontar la polarización, en particular, el lenguaje oficialista agresivo contra la empresa privada porque la historia universal nos está mostrando que sin capitalismo no hay desarrollo, bienestar ni paz.

Mientras el gobierno insista en su política de encaje, cabría sospechar que busca la quiebra y estatización de la banca y de las empresas privadas para empobrecernos, someternos y continuar desarrollando una clase empresarial corporativista que recibe créditos y facilidades tanto en cuanto sea fiel al régimen.

@joseagilyepes

https://www.eluniversal.com/el-universal/105287/encaje-bancario-inflacion-y-devaluacion

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