Expo Ficción “Venezuela Potencia 2017″

Por • 28 mar, 2017 • Sección: Nacionales

Rafael Palacios

28 de Marzo de 2017

I.

No se equivocó David Hume en sus ensayos y tratados sobre los principios del gobierno, cuando decía que quienes gobiernan no tienen otra cosa que los apoye más que la opinión. Es en la opinión donde la ficción cobra vida y sustancia. Venezuela camina con ficciones como la de la revolución y el socialismo bolivariano. Son ficciones palpablemente contrarias a la realidad, asunto este nada fácil, pero que a estas alturas ya lucen como un atributo del gobierno actual. Por lo tanto, no debiera sorprender que en la coyuntura actual se hayan hecho los esfuerzos políticos para el renacer de otras ficciones y reavivar la opinión pública que las sostienen. Un claro ejemplo de ello ha sido la Expo Venezuela Potencia 2017, cuyo origen estuvo en la mente de Hugo Chávez.

II.

A nadie le estorbaría ni la parecería un acto politiquero el hecho de que nuestros gobernantes nos hablen y nos empujen hacia el futuro y esto es independiente de la situación y el tamaño de la crisis que se viva. De manera que, toda acción política orientada a visualizar al país hacia una fase de transición para abandonar el modelo rentista y el alto rezago tecnológico debiera ser un asunto que ocupe a las fuerzas políticas y sociales y también a la opinión pública. La Expo Venezuela Potencia 2017 no es el caso. Paradójicamente ella ha sido un instrumento de ficción utilizado por el gobierno y convalidado de cierta forma por la oposición. No es suficiente cuando la opinión pública opositora critica tal ficción, logrando hacer verla como contradictoria de los hechos reales basados en la cotidianidad del venezolano. A esto se le añade que no existe fuerza crítica e intelectual articulada capaz de contrarrestar tamaña ficción con hechos concretos como por ejemplo la de presentar paralelamente a la Expo Venezuela Potencia un proyecto de país que señale el camino para transitar hacia una economía verdadera, una economía real e inteligente. No se visualiza opinión pública estructurada y articulada que contrarreste el plano conceptual y político de semejante ficción.

III.

Uno puede observar como la noción de “potencia” dentro de una línea política como la “Venezuela Potencia” en los tiempos de Hugo Chávez, era más una abstracción y una imaginación que el resultado concreto de la formulación de políticas económicas e industriales. La “Venezuela Potencia” ni antes ni ahora está basada en la creación de los imperativos para transitar a una economía diferente a la que existe en el país. Un “país potencia” no es aquel que continúa pensando que el poco desarrollo o el gran desarrollo que tiene se basa en la existencia de los recursos naturales y su ubicación geográfica y de su capacidad de utilizarlos para influenciar política o económicamente en el ámbito internacional. “Potencia” desde la noción de la globalización se refiere fundamentalmente a la fuerza que es generada por la existencia de ciertas capacidades. Por lo tanto un “país potencia” no debiera ser otra cosa que un país que hace esfuerzos para crear capacidades científicas, tecnológicas e innovativas capaces de cambiar el sistema de producción actual y sustituirlo por otro. Un país potencia es un país que no está destinado al subdesarrollo y que es capaz de adaptarse a los cambios tecnológicos y competir generando valor en sus sistema de producción. Lo mismo ocurre con otra ficción, la de los “motores productivos”. En las condiciones de rezago tecnológico y de inexistencia de un Sistema Nacional de Innovación incrustado en una política económica e industrial nacional es imposible lograr el desarrollo real de “motores productivos” para transformar la matriz económica y crear nuevos patrones de crecimiento. Pero más importante aún es decir, que si los “motores productivos” que promueve el gobierno estuviesen realmente concebidos en los fundamentos y principios que constituye la noción de motor como instrumento de política económica, no existirían muchos de ellos.

IV.

Existen elementos de prueba suficientes sustanciados en el conjunto de discursos y planes hechos desde el momento en que Hugo Chávez se plantea la “Venezuela Potencia”, y en lugar de haber sido ellos profundamente revisados, más bien han sido asumidas para reavivar la ficción. Saben muy bien los empresarios que ante la carencia de capacidades científicas y tecnológicas y la ausencia de un sistema legal cónsono con las necesidades de producción nacional y asimismo la ausencia de políticas públicas de largo plazo que promuevan la innovación, lo único que queda es la espera de un milagro que sólo vendría por un cambio en el mercado petrolero y la generosidad de quien distribuya ese milagro, el gobierno. Y eso serviría para obtener los dólares que les permita continuar con el sistema tradicional de producción en modo rentista, importar tecnologías y materias primas. Un modelo que lo que ha hecho es acostumbrarnos a producir poco e incluso se ha hecho parte de nuestra cultura de tener nuestros bienes de consumo por medio de los demás. Lo que se requiere es una política industrial que promueva y garantice el buen funcionamiento de un sistema económico y de sus componentes: la educación, la investigación, el desarrollo tecnológico, la innovación, la producción y la exportación. Es un muy flaco favor el que se le hace al país y a su generación continuar manteniendo en el desorden y la improvisación las políticas que darían paso a los imperativos para el bienestar económico y social del futuro.

http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/expo-ficcion-venezuela-potencia-2017_87523

 

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