HAY QUE ROMPER EL DOBLE CHANTAJE DEL TERROR

Por • 29 ene, 2011 • Sección: Nacionales

Carlos Enrique Dallmeier

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En las pasadas elecciones parlamentarias del 26 de septiembre el gobierno de Chávez quedo en minoría, perdiendo la hegemonía política que había mantenido desde su llegada al poder en 1999. En efecto el gobierno solo obtuvo 5.268.939 de votos (46,7%) frente a 5.670.997 de votos (53,29%) de las otras opciones políticas.

En un artículo anterior citamos una idea de Aníbal Quijano, escrita en 1971, sobre la situación en el Chile de Allende, en la cual destacaba que, ante el poder de las fuerzas retrogradas, era vital para ese proceso revolucionario la consecución de una hegemonía que le permitiera realizar los cambios sociales. La historia demostró trágicamente que el no haberla conseguido precipito la caída del gobierno.

En nuestro país la nueva realidad política que reflejan esas cifras colocan en un limbo la definición de una salida soberana para nuestro país, al punto que, a la luz de esos números, por ejemplo, todas esas leyes que los partidos de gobierno han aprobado apresuradamente en los últimos meses pueden ser borradas de un plumazo con un simple referéndum abrogatorio.

Esta realidad le plantea a los sectores progresistas y venezolanistas el reto urgente de reconstruir una mayoría determinante, una nueva hegemonía, para no perder esa oportunidad histórica que se abrió en el año 1998, de conquistar los cambios necesarios que lleven a nuestro pueblo a una era de progreso y prosperidad.

Por supuesto que Chávez está consciente de ello, y de allí su propuesta de relanzar el polo patriótico. Si eso fuese posible, se conseguiría esa necesitada mayoría holgada. Por ejemplo, si sumamos los votos en esas elecciones de los partidos que integraron el original polo patriótico obtenemos 6.055.936 votos y la oposición dirigida por los apartidas en apenas sumaria 4.653.052 sufragios.

Pero esta opción se ve muy difícil de lograr como consecuencia de la conducta de Chávez, quien, a raíz del abrumador triunfo en las elecciones presidenciales de 2006, se identifico con la tesis estalinista de “Un líder único, un partido único, un pensamiento único y una acción única” y en el mismo mes de diciembre de 2006, en un discurso bautizado irónicamente como “de la unidad”, arremetió gratuitamente en contra de sus partidos aliados. Desde entonces han sido muchas y muy profundas las heridas causadas a ellos y estas siguen abiertas.

Es por ello que sea casi imposible pensar que la candidatura de Chávez para el 2012 pueda producir el milagro de reunir de nuevo esa unidad de partidos y se ve como previsible su derrota. Pero, dado su incuestionable liderazgo en algunos sectores de la población, también parece muy difícil que los sectores progresistas alcancen la victoria sin Chávez. Es decir, el proceso no gana con el pero tampoco gana sin él. Es un dilema sin aparente solución.

Por cierto, ya Fidel, tal como lo acoto el Dr. Manuel Camero en un foro realizado en la sede del PPT, en una fecha tan cercana al ascenso de Chávez al poder como febrero de 1999, en un discurso en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela había alertado sobre el peligro del sectarismo. Allí dijo lo siguiente:

“No vengo aquí a sembrar cizaña, ni mucho menos; al contrario, estaría planteando sabiduría con prudencia, con toda la prudencia necesaria, la necesaria y no más de la necesaria, pero tienen que ser ustedes hábiles políticos; tienen que ser, incluso, hábiles diplomáticos; no pueden asustar a mucha gente. Mas por viejo que por diablo les sugiero que resten lo menos posible (Risas y aplausos)
Una transformación, un cambio, una revolución en el sentido que hoy tiene esa palabra, cuando se mira mucho mas allá del pedazo de tierra que nos vio nacer, cuando se piensa en el mundo, cuando se piensa en la humanidad, entonces hay que sumar. Sumen y no resten.”

Sabias palabras que cayeron en el olvido.

Pero la política da muchas sorpresas. Por ejemplo, nadie vaticinaba en enero de 1992 que AD y COPEI prácticamente desaparecerían y que un Teniente Coronel al cual nadie conocía, llegaría al poder con tan contundente apoyo.

Hay que entender que las propuestas de dominación neoliberal y las del estalinismo han fracasado estrepitosamente y el pueblo reclama encontrar un camino.

Es por ello que para mí, más que sumarse a esa discusión estéril, llena de diatribas y sandeces que caracterizan tanto al gobierno como a la oposición, la vía es rescatar los anhelos de progreso y justicia social de un pueblo que ha dado muestras en estas últimas décadas de no desmayar en el logro de ese objetivo. Y la forma de hacerlo es abrirse a la sociedad para analizar y discutir los retos que tenemos, promoviendo y difundiendo masivamente sus soluciones, desmontando de esa manera los mitos neoliberales y estalinistas.

Estoy seguro que de esa forma se lograra la conformación de un movimiento que atraiga tanto a quienes están en una oposición fascista fundamentalmente aterrorizados ante la llegada del “El Comunismo” como a los que apoyan al gobierno basados en el temor al regreso de las bandas de maleantes de AD y COPEI con su estela de corrupción y represión. Hay que romper ese doble chantaje del terror.

La responsabilidad de los partidos progresistas, en especial del PPT, y de los sectores sociales e intelectuales progresistas es muy grande ante la historia. No queda otra que asumirla.

 cedallmeier@hotmail.com.

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