Jorge Olavarría de Tezanos Pinto (I/III)

Por • 3 oct, 2022 • Sección: Nacionales

Gerónimo Pérez Rescaniere

29 Septiembre, 2022. El artículo de Wikipedia titulado Jorge Olavarría de Tezanos Pinto es simplísimo, apenas señala que fue Embajador de Venezuela en Londres (1969-1970) en el primer gobierno del presidente Rafael Caldera. Reuncia por divergencias con el gobierno respecto al Protocolo de Puerto España, referido a la Reclamación Territorial por la Guayana Esequiba y que poseyó la revista Resumen.

Lo de la Guayana Esequiba permitirá captar afiliación a ciertos sectores de la política norteamericana y a sus correspondientes argentinos y venezolanos. Pero iniciemos con leves apuntes tomados de la ácida biografía de Olavarría escrita por Boscán B. Henry, fácilmente accesible por internet.   

“Nació producto de una violación. Su padre violó a la hija del embajador peruano en Venezuela. Juan Vicente Gómez (el dictador que gobernó a Venezuela por 28 años) consideraba al padre de Olavarría un perfecto canalla, por lo que le exigió que asumiera su responsabilidad casándose con la joven peruana. Entonces para que se ganara la vida lo mandó a trabajar en una aduana de Maturín, donde en un juego de envite y azar termina siendo acuchillado. Se dice que fue el mismo Gómez quien lo mandó a matar… Habiendo quedado huérfano, lo cría un tío quien lo envía a España, y por allá se compra un título de abogado, Wikipedia registra el título como emitido por la Universidad de Salamanca y el poderoso talento que mostrará frecuentemente Olvarría descalifica la idea de compra del título.

La condición derechista del personaje y su ambición de posiciones fastuosas se evidencia en el siguiente hecho, narrado por Boscán:

“Fue embajador en Londres, y se mandó hacer una película que pasaron en todos los cines de Venezuela. Una película con un montaje y edición espectaculares que debió costar una fortuna, y que para difundirla en los todos los cines de Venezuela debió también costar otra fortuna. Se le veía llegar al Palacio de Buckingham, en el parque de San James, en una esplendorosa carroza tirada por caballos, sonaban trompetas de (la Fama), y en fila con mucho protocolo se le abría la puerta para que descendiera y recibiera los parabienes del gobierno de Su Majestad la Reina de Inglaterra. 

En esos días se produjo un escándalo en Caracas por las golpizas que Olavarría le propinaba a su esposa Checheta López de Olavarría, quien apareció en los periódicos acusando a Olavarría de robarle unos documentos dados a ella para su salvaguarda por el presidente Eleazar López Contreras. Eso de presidentes que se llevan a su casa documentos está de moda como el apellido Tezanos Pinto y tal vez –tal vez- citaba una historia marcada por el apellido López Vollmer y vinculada funcionalmente al asesinato de León Trostky y la gestación del macartismo.

Los hechos fueron así. En tiempos inaugurales del fascismo italiano un joven izquierdista llamado Carlo Codevila cometió violencias asesinas contra fascistas de nivel medio en Italia provocando que Benito Nussolini ordenara su asesinato, Noticiado a tiempo, Codevila huyó a Rusia, donde se integró a la policía política soviética y recibió una formación de alta calidad, tanto en inteligencia como en acción. Eran los tiempos de la Guerra civil española y Codevila, enviado allí por Stalin, actuó ferozmente contra los franquistas. Decía “Por esta mano han pasado más de cien vidas de fascistas españoles”. Ejerció su salvaje labor hasta el día en que su madre le pidió no matar más personas.

Elevado en el poder dentro de Rusia, Coadevila ejerció acciones de alto calibre como trasladar el oro español a los banqueros newyorkinos, refundido y formando bolas de 30 centímetros de diámetro. Tal vez eso contribuyó a que esa banca, particularmente la J.P. Morgan, aprobara que se asesinara a León Trostky.

El hecho es que Codevila se encargó de contratar a Ramón Mercader para que matara a Trostky. Stalin o alguien de su entorno había retenido en Rusia a la esposa de Codevila, una española y, aunque finalmente fue liberada y llegó a México, Codevila sufrió una transformación moral o psíquica que lo pobló de sentimientos de culpa por haber contribuido a la destrucción de Trostky, a quien calificaba de santo y ello “coincidió” con el establecimiento de su amantazgo con Josefina López Vollmer, hija del general López Contreras. Josefina se había educado en Suiza, como cupe a hija de andino adinerado y era profesora en Harvard de altísima antropología que manejaba conceptos como que los judíos habían llegado a Palestina en platillos voladores porque no había evidencias previas de su existencia en la tierra antes de Moisés.

A la vez la profesora López Vollmer era enemiga de su padre quien, ante la participación de su hijo, el cadete López Vollmer, en una conspiración contra Gómez, no movió un dedo para salvarlo, resultando la cosa en la muerte del cadete. 

Ella había alquilado dos espacios, uno para su biblioteca de 30.000 volúmenes y otro para habitar en el apartamento de unas hermanas Carvallo, a las que se llamaba “las viejas” a pesar de que su edad mediaba entre los 40 y 45 o 46 años. Las llamaban así los jóvenes estudiantes universitarios venezolanos, que frecuentaban la casa, donde nunca faltaban arepas y queso blanco y tal vez algún romance.

El hecho fue que Codevila —que seguramente había escogido esa casa y esa mujer en base a muy buenas informaciones— sedujo a la profesora y fue a vivir en la habitación de ella. Codevila estaba en la mira de la potencia comunista porque había dado un golpe descomunal a su estrategia al develar el plan Gouzensko, una conspiración dirigida al no menos descomunal objetivo de tomar el poder en los Estados Unidos. Alguna vez habían penetrado por las ventanas ráfagas de balas y ello debió incidir para que una de las “viejas” contactara al cardenal Spellman, fanático y adalid anticomunista, quien envió a la casa a un adherente de él, Joseph Mac. Carthy. El ultraderechista se sentaba a escuchar a Codevila y de ahí salió la derrota del plan Gouzensko y nació el Macartismo. Así de enorme fue lo que se movió en el recibo de aquella casa venezolana.

El Macartismo tuvo su versión difundida por el cine progresista norteamericano, particularmente el de Woody Allen, de persecución sañuda a los artistas por la Comisión de actividades antinorteamericanas presidida por Richard Nixon, que con ello se hizo un espacio político al igual que Mac. Carthy, hecho obviamente cierto, que tocó a Bertolt Brecht y fue enfrentado muy valientemente por Arthur Milles, que le dedicó a la Comisión su obra Las Brujas de Salem. Pero tuvo su centro en la política norteamericana y sobre todo en el ejército, donde la presencia comunista había crecido al calor de la alianza ruso norteamericana durante la Segunda guerra mundial.

Cuando el 18 de octubre de 1945 los estudiantes venezolanos llenaron la casa de las viejas, Codevila dictaminó viendo las fotografías de los miembros de la Junta de gobierno: “éste —señalando a Betancourt— gobernará, es sumamente astuto, éste —señalando a Delgado Chalbaud— es superior, pero es ambiguo”.

Una vez Codevila persiguió revólver en mano y echando tiros con evidente intención de violar la promesa hecha a su madre, a un estudiante venezolano de economía por haberle puesto cachos. El joven logró salvar la vida porque Codevila sufría de una pierna defectuosa, secuela de un balazo recibido durante la Guerra civil española y resbaló. El ambiente fue el parque Xochimilco, 

Finalmente, Codevila se empleó en una venta de carros usados y allí fue alcanzado por una ráfaga de balas, seguramente comunista.

¿Trataban de estos temas López Vollmer los archivos guardados por López Conreras?  ¿Sólo de política venezolana? López había publicado El Libro rojo, contentivo de correspondencia conspirativa comunista venezolana, en una de cuyas cartas Betancourt decía que era capaz de meter en Venezuela con vaselina todo Marx y parte de Lenin. Eso es lógico como publicación propagandística de un régimen anticomunista como el de López Contreras.  ¿Pero cuál material debió guardar por ser más secreto? El hecho es que Olavarría fue capaz de entrar en violento conflicto familiar por tales papeles y que, no habiendo podido obtenerlos porque el gobierno de Carlos Andrés Pérez los incautó, tampoco fueron publicados. En el segundo artículo dedicado a nuevas aventuras y conspiraciones de Olavarría de Tezanos Pinto se revisará su involucración en temas nicaragüenses, argentinos y europeos masónicos.

https://ultimasnoticias.com.ve/noticias/jabon-de-olor/jorge-olavarria-de-tezanos-pinto/

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