La irresistible atracción del atajo

Por • 29 ago, 2011 • Sección: Nacionales

José Vicente Rangel

1. Hay síntomas de que se repita en la oposición el fenómeno consistente en que los encargados de hacer la política en una democracia, los partidos, vuelvan a ser rebasados por otros factores. ¿Cuales? Grupos económicos, dueños de medios, asociaciones de militares retirados, ideólogos del antipartidismo y la antipolítica. En fin, un movimiento amorfo que reúne las tendencias más reaccionarias de la sociedad. El fenómeno reaparece y no es necesario aportar muchos datos para comprobarlo. Basta con recordar lo sucedido a raíz de la victoria electoral de Hugo Chávez en 1998.

La reacción que despertó en sectores difusos de la sociedad —incubados en las postrimerías de la IV República— que carecieron de capacidad para aprovechar la crisis, y comenzaron a actuar a partir del posicionamiento de Chávez de la presidencia. No fueron los partidos de la etapa puntofijista, derrotados política y electoralmente, los que asumirían el mando en aquellos momentos. Ese conjunto de factores, contrario a cualquier manifestación democrática —comenzando por los partidos—, pasaría a controlar, de facto, la lucha contra el proceso bolivariano recién iniciado.

Oponiéndose a la nueva visión de país que Chávez representaba, asumió desde el primer momento el planteamiento de carácter regresivo, expresión de un fascismo criollo incipiente, negador de cualquier posibilidad transformadora. Su activa presencia en cenáculos y en la calle le permitió hegemonizar —aprovechando el vacío que dejó el colapso del partidismo tradicional— la lucha contra el chavismo y marcarle el paso a los sectores sociales más recalcitrantes.

La ofensiva la condujeron empresarios, banqueros, medios de comunicación, oficiales retirados, jerarquía de la Iglesia marcados por el odio y con los rasgos típicos de los movimientos acobardados por las políticas sociales. Fue así como la primera huelga general la convocó Fedecámaras en diciembre de 2001, sin consultar siquiera a la partidocracia puntofijista.

Todas las acciones a partir de entonces: guarimbas, conspiraciones que culminarían con el 11A, el paro-sabotaje de la industria petrolera, los oficiales golpistas de Plaza Altamira, terrorismo, intentos de magnicidio, solaparon a las organizaciones partidistas opositoras. Lo que no significó que éstas no participaran. Lo hicieron sumándose tácitamente a lo planificado en otros escenarios. Con lo cual fue evidente que la dirección partidista capituló ante esos factores que terminaron arrebatándole la conducción.

2. ¿Hubiera sido diferente la situación que vivió el país si la estructura partidista opositora hubiese controlado el mando? Posiblemente. Mas lo cierto es que esa estructura carecía de poder. Éste estaba en manos de grupos económicos, medios y un factor que jugó papel decisivo: la ingerencia del Gobierno norteamericano. Esa influencia letal se proyectaría en el tiempo. Ejemplo: el gravísimo error de la dirección partidista de abstenerse en las elecciones parlamentarias, debido a la imposición de ese elemento perturbador. Situación que hay que comparar con el resultado positivo que alcanzó la oposición concurriendo a las elecciones del 26 de septiembre de 2.010.

3. Pero el fenómeno es pertinaz. Directa o indirectamente está presente en el mensaje al país y en actuaciones concretas. El objetivo es revolver lo más sórdido en una sociedad. La descalificación irracional de las instituciones y de los que las dirigen.

El empeño consiste en sembrar dudas en la transparencia del proceso electoral de 2012, disparando contra el CNE; agrediendo a la Fanb y sus mandos; humillando al Jefe del Estado; exigiendo su renuncia, estimulando el foquismo urbano con la magnificación de cualquier protesta ciudadana; arremetiendo contra el Tribunal Supremo, Ministerio Público, Contraloría General, Asamblea Nacional.

Otra vez el medio de comunicación guía la ofensiva con total impunidad, al tiempo que califica al Gobierno de dictadura.

A todo esto hay que agregar el cerco en el exterior contra el país como nunca antes ocurrió, ni siquiera en tiempos de dictaduras oprobiosas. Para decirlo con palabras de Aristóbulo Istúriz, “en el lenguaje y el comportamiento de factores de la oposición prevalece el golpismo”.

¿Escapa de nuevo la situación al control de la cúpula institucional partidista, a la MUD, y se impone el delirante propósito de una minoría de retornar a la aventura? La MUD está obligada a aclarar su posición ante lo que ocurre, y quienes alientan tales propósitos deben pasearse por la circunstancia de que al final del atajo está el abismo. Quienes callan o se refugian en la cobardía han pagado siempre un elevado precio.

Claves

• Sobre la repatriación de las reservas internacionales del país, como siempre el toque escandaloso lo pone la oposición. Seguro que la mayoría de los venezolanos apoya la decisión del Gobierno de preservarlas. La crisis del mundo capitalista; la inestabilidad que priva en su seno; las reacciones desesperadas que se observan, y la manera como es violentado el orden internacional pateando el derecho y recurriendo al robo descarado de las reservas de algunas naciones —caso Libia—, obliga a un Estado responsable a adoptar elementales medidas de resguardo.

Sería una colosal muestra de irresponsabilidad no reaccionar. Aguardar, sin tomar previsiones debidas, a que el día menos pensado se produzca el zarpaso por cualquier motivo, es una temeridad inexcusable. Por supuesto que la canalla chilla, y lo hará en cualquier circunstancia, bien si el Gobierno adopta medidas que la razón aconseja, o si no lo hace. Siempre montará el aquelarre.

• Ante esta situación, como en muchas otras, se impone la lógica. Porque si llegara darse un acto de piratería como los que acostumbran las potencias imperiales o se agravara la crisis del sistema capitalista, el escándalo por el descuido sería antológico. Lo confirmó el reciente debate en la Asamblea Nacional en el cual, una vez más, la oposición mostró su incapacidad orgánica a la hora de tratar temas fundamentales.

• De buena fuente: la nueva Consejera y Encargada de Negocios de los EE UU en Venezuela, Nelly Keiderling, viene con el propósito de lograr un diálogo con el Gobierno. Ya solicitó audiencia en la Cancillería; quiere entrevistarse con partidos políticos, comenzando por el Psuv; considera que iniciativas como el Grupo Venezuela-EE UU son positivas y dice que sus superiores le dieron instrucciones de seguir adelante con el Grupo Parlamentario integrado por ambas naciones, para lo cual quiere ayudar en los contactos con representantes y senadores del Congreso norteamericano (amanecerá y veremos).

• Silencios: 1) ¿Cuándo será el día que movimientos juveniles tipo Javu y “manitas blancas” dirán algo sobre la hermosa lucha de los estudiantes chilenos por una educación gratuita y de calidad?; 2) Igual pasa con el silencio de un dirigente de la MUD ante la grave acusación de Didalco Bolívar sobre el partido-franquicia. 3) Otro más: ningún comentario en la oposición sobre el arrase electoral de Cristina Kirchner en Argentina (¿premonitorio de lo que sucederá aquí?).

• Manuel Rosales no oculta su decepción ante la actitud de la dirección de Un Nuevo Tiempo. Considera que el organismo aprovechó las circunstancias por las que atraviesa para dejarlo colgado de la brocha.

• Es grave y cobarde ofender mujeres estén o no en cargos públicos. No es libertad de expresión difamar, injuriar, ofender. Es la negación de ese derecho. ¿Hasta cuándo ese periodismo de alcantarilla? Pero ojo: la respuesta debe ajustarse a la Constitución y no puede ser cerrar medios de comunicación.

Ex vicepresidente de la República

http://www.panorama.com.ve/29-08-2011/774577.html

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