La provocación

Por • 22 oct, 2020 • Sección: Nacionales

La Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución

NO A LA PROVOCACIÓN DE LA LEY ANTI-BLOQUEO

VOTANDO DERROTAREMOS AL RÉGIMEN AUTORITARIO DE MADURO

1.- Después de haber sumado nuestra voz al conjunto de voces que han denunciado la agresión anticonstitucional, tanto autoritaria como entreguista, de la llamada Ley Antibloqueo, queremos en esta oportunidad llamar la atención del pueblo venezolano sobre el objetivo más inmediato de ese instrumento dictatorial: Provocar una abstención calculada en las venideras elecciones parlamentarias, que le permita la legitimación necesaria frente al mundo y, al mismo tiempo, el triunfo de la maquinaria del PSUV.

¿Qué sentido para el pueblo tendría una Asamblea Nacional que sólo podría observar impotentemente al Presidente Maduro haciendo lo que le dé la gana, cuando le dé la gana y como le dé la gana, amparado en el mamotreto de la írrita ley “constitucional” que le encargó a la ilegítima “supraconstitucional y plenipotenciaria” Asamblea Nacional Constituyente?

Ya un diputado del PSUV definido como uno de los oficiosos voceros oficialista, había aclarado en el programa matutino “Primera Página”, transmitido por Globovisión, que el PSUV está buscando un 30 % de participación electoral en un país en el que, como el voto no es obligatorio, todo el mundo participa, o votando o absteniéndose, pero participa, según la opinión del diputado.

2.- Para entender a cabalidad nuestro llamado a participar multitudinariamente en las próximas elecciones parlamentarias, hoy más firme y claro ante esta nueva provocación del gobierno de Nicolás Maduro Moros, es necesario que precisemos nuestra caracterización de la situación.

No es cierto que vivamos en la República Bolivariana de Venezuela, con su Constitución Nacional de 1999 en plena vigencia, con sus instituciones y poderes públicos en pleno ejercicio autónomo de sus funciones. No. Vivimos en la hacienda de la burocracia en el poder del partido-estado en que ha devenido Venezuela. No es cierto que el próximo 6 de diciembre tendremos unas Elecciones Parlamentarias con un Poder Electoral independiente y autónomo como tampoco lo hemos tenidos en anteriores procesos electorales, pero si la votación es masiva no habrá forma de ocultarlo ni de negarlo. No. El próximo 6 de diciembre lo que tendremos es una oportunidad de expresarnos, para hacer sentir nuestro rechazo al avance de la corrupción y el autoritarismo que, a nuestro juicio, sería suicida desaprovechar.

Es por creer firmemente en los poderes creadores del pueblo que están invocados en nuestra Constitución, por lo que estimamos necesario que se mire la coyuntura electoral como la posibilidad de enviar, tanto a la comunidad nacional como a la internacional un potente y contundente doble mensaje: No queremos al gobierno de Maduro y no queremos una Guerra Civil ni cualquier modalidad de injerencia extranjera alguna.

3.- Es perfectamente posible, dependiendo de lo que hagamos el seis de diciembre, que el 7 de diciembre, cuando se den los resultados de las elecciones, la noticia que difundan los medios de comunicación social sea que, con una elevada participación del Registro Electoral Permanente, el pueblo venezolano expresó el abrumador rechazo al gobierno de Maduro que registran todas las encuestas. Eso sería lo peor que le pudiera pasar al gobierno de Maduro y eso habría alejado, y en alguna medida conjurado, la amenaza de una Guerra Civil y/o la intervención extranjera que solicitan los que promueven la abstención como salida, Guaidó y compañía. No nos extrañaría que ante esa situación el gobierno de Maduro intente revivir a la írrita Asamblea Nacional Constituyente, para imponerla como “protectora” de la Asamblea Nacional Electa, pero lo habríamos obligado a hacerlo. En ese caso, el gobierno de Maduro quedaría en evidencia de la ínfima minoría que representa en sus propias condiciones y, como de paso se eligió una Asamblea Nacional, estaríamos en la mejor condición posible para lograr el multidiálogo nacional necesario para enfrentar las miserables condiciones de vida del pueblo venezolano. Agua, comida, gas doméstico, transporte, salud, educación, comunicaciones, seguridad, etc. Y, por supuesto, habríamos quedado en la mejor condición de fuerzas para enfrentar a la “constitucioncita” a la medida que, sin someter a Referendo Consultivo, el gobierno de Maduro pretende hacernos tragar.

¿De qué depende que esta posibilidad se convierta en una realidad? Depende de que cada ciudadano y cada ciudadana asuma su responsabilidad, como pueblo de Venezuela, para impedir que se profundice la tragedia nacional y lograr que se conjure la amenaza de la violencia. Esto es perfectamente posible, sino miremos el ejemplo que acaba de darle al mundo el pueblo boliviano quien, a pesar de la pandemia y de la autoproclamada Jeanine Áñez que asumió de facto la presidencia de Bolivia el año pasado, se movilizó masivamente para participar en los recientes comicios presidenciales, logrando la innegable victoria de Luis Arce candidato del partido de Evo Morales, donde sin lugar a dudas se derrotó la estrategia intervencionista de EEUU, de Almagro y de la oposición golpista boliviana.

Votando masivamente le estaremos diciendo al gobierno de EEUU, a la Unión Europea, a Juan Guaidó, a Leopoldo López, a María Corina Machado, a Julio Borges, a Henry Ramos Allup y a todas las fuerzas que nos llaman a abstenernos, que no queremos el estallido del país, el estallido de la Constitución, el estallido de sangre venezolana que nos están recetando. Una vez delante de la máquina de votación, no votando por el PSUV y sus partidos satélites, y haciéndolo por el que nos parezca más adecuado, de los partidos que se le oponen, le estaremos diciendo al gobierno de Maduro que no lo queremos. Que no queremos ni su corrupción ni su autoritarismo. Que queremos que se vaya. Que somos un pueblo libre y soberano. Que queremos reafirmar la soberanía nacional y avanzar hacia la reinstitucionalización del país.

Esa es la tarea que debería cumplir, POR AHORA, el pueblo venezolano.

Gustavo Márquez Marín

https://www.aporrea.org/actualidad/a296414.html

 
 
 

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