La treta gubernamental de la Constituyente

Por • 18 may, 2017 • Sección: Nacionales

Luis Fuenmayor Toro

14-5-2017. No tengo duda que la artimaña de inventar una Asamblea Constituyente es una medida de cierto vuelo político por parte del Gobierno. Lo hace recuperar la iniciativa en su confrontación con la MUD, que la había perdido desde comienzos de este año, ante las iniciativas de movilización de calle asumidas exitosamente por ésta, independientemente de la dispersión de sus propuestas y de no tener claro qué es lo realmente posible de obtener según sus fuerzas. No pienso, sin embargo, que el Gobierno “se la comió”, como algunos otros creen, pues la decisión en absoluto tiene que ver con los padecimientos populares, los cuales siguen profundizándose, y pudiera dejarlo entrampado de no suceder las cosas de acuerdo a lo planificado. Además, la convocatoria es una más de un sinnúmero de graves violaciones de la Carta Magna ocurridas en los últimos 2 años. El Presidente usurpa la soberanía popular al convocar, en lugar de sólo limitarse a la facultad que le otorga el artículo 348 constitucional de presentarle al pueblo soberano la iniciativa, para que éste decida en referendo consultivo si la asume.

 

El Gobierno tiene varios objetivos con esta convocatoria, tanto a corto, mediano y a largo plazo. En lo inmediato lograría mantener la indefinida suspensión de las elecciones regionales de diciembre pasado (gobernadores y consejos legislativos), así como el diferimiento de las municipales de diciembre de este año (alcaldes y concejos municipales), pues el CNE tendrá que ocuparse de la organización de la Constituyente y argumentarán que no podrá organizar las otras elecciones. Recordemos que las señoras rectoras electorales ahora son más ineficaces que antes, quizás por ser más viejas o por estar cansadas con tantos años al frente del CNE. Lo cierto es que en el pasado organizaron en un mismo año el referendo revocatorio del presidente Chávez y las elecciones regionales; hoy les cuesta mucho caminar y mascar chicle al mismo tiempo, lo que demuestra el deterioro sufrido. Con la medida, repito, se quita el Gobierno de encima la organización de unas elecciones que iba a perder de calle, aun inhabilitando tramposamente a candidatos victoriosos de la MUD en las gobernaciones, como son los casos de Capriles en Miranda y Guarulla en Amazonas.

 

De salirse con la suya, la Constituyente de Maduro será dominada ampliamente por el PSUV o, mejor dicho, por la macolla gobernante, dadas las condiciones comiciales fraudulentas propuestas por ellos y aprobadas por ellos mismos. No tienen votos, pero tienen el control del poder y el apoyo celestino de la FANB. Con esa mayoría holgada de diputados constituyentes y una constituyente soberana y plenipotenciaria, podrán decidir, luego de su instalación, la eliminación de la actual Asamblea Nacional, para terminar de una vez por todas con la incomodidad de la acción opositora desde el Palacio Legislativo. Pudieran también destituir a parte del Poder Moral y quitarse de esa manera otra incomodidad aparecida más recientemente. De más está decir que podrían suspender a todos los gobernadores y alcaldes, a los diputados regionales y a los concejales y designarlos a la medida que se va conformando la nueva hegemonía del poder. Estas serían acciones a tomar a mediano plazo.

 

Pero es en la constitución que se elaborará donde se producirán los cambios políticos más importantes. La República civil que hemos conocido va a dar paso a una república comunal, lo que significará modificaciones sustanciales en materia política y electoral. El voto directo, universal y secreto dejará de tener vigencia, luego de 70 años de existencia, y será substituido por el voto comunal efectuado en asambleas populares a mano alzada y bajo la estricta vigilancia gubernamental, con lo cual se profundiza el control del Estado sobre sus pobladores. En lugar de ser al revés, es decir que se profundice el control del pueblo sobre su gobierno y el Estado, entraremos en una fase de dictadura mucho más restrictiva de las libertades ciudadanas que la por ellos llamada dictadura burguesa del pasado. Desaparecerá la Asamblea Nacional como la conocemos y dará paso a una suerte de Asamblea del Poder Popular, que en realidad no representará a toda la población ni será la que tendrá el poder; éste descansará en el monarca de las comunas y su séquito.

 

Junto con la Asamblea Nacional desaparecerán los consejos legislativos regionales, los concejos municipales y las juntas parroquiales. Todos serán substituidos por representaciones elegidas indirectamente por el poder comunal o popular o comoquiera que lo llamen. Los poderes ejecutivos también sufrirán la modificación correspondiente, de nuevo electos en votaciones de segundo o tercer grado, que separarán mucho más al pueblo de sus representantes y gobernantes. Con estas modificaciones es claro que los partidos políticos desaparecerán, pues éstos son necesarios en un sistema electoral como el que hemos tenido, pero no en uno donde cambia la intermediación entre la población y el poder. Quedará como partido único de la “revolución” (realmente involución) el PSUV, que será integrado al Gobierno y al control de las fuerzas armadas.

 

Un último cambio trascendental es el que concierne a la naturaleza de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, la cual, independientemente de las demostraciones que dé de sometimiento a la revolución y de los testimonios presidenciales del control absoluto de las mismas, no generan suficiente confianza en el Ejecutivo Nacional ni en los dirigentes del PSUV. El hecho de que sean una organización de carácter meritocrático, jerárquico, con muchos años de existencia, les hace sentir a la macolla de Maduro que no tiene su total control ni su completo respeto, razón por la cual incorporarán en la nueva constitución, un cambio que les permita el traslado del poder militar actual a otros organismos como las milicias, el pueblo en armas, el PSUV armado o cualquier otro que se les ocurra o ya tengan estudiado. La FANB no será la misma en la futura constitución.

 

De aprobarse en estos términos la nueva constitución, la dictadura del siglo XXI se habrá establecido para desdicha de los venezolanos y mantenimiento de nuestras condiciones de subdesarrollo y sometimiento.

 

La Razón, pp A-5, 14-5-2017, Caracas

 www.larazon.net

 

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