Las Fuerzas Armadas de la MUD estarían por aparecer: Luis Fuenmayor Toro

Por • 20 jul, 2017 • Sección: Nacionales

19/07/2017. Dando y dando: abortar la Constituyente y desactivar el “vete ya” sería la única manera de iniciar una negociación, según el ex rector de la UCV.

Luis Fuenmayor Toro no quiere ambigüedades. Dice que él también quiere “que esto termine y Maduro se vaya”, pero entiende que todo en política depende de si se tiene o no la fuerza. A su juicio, el error continuado de la oposición ha sido pretender echar al presidente del poder, sin tener con qué.

El ex rector de la Universidad Central de Venezuela opina que estamos en un callejón sin salida y que el empeño del gobierno en la Asamblea Constituyente podría complicar aún más las cosas. Crítico severo de ambos polos políticos venezolanos, el médico y profesor universitario tiene malos presagios: cree que una vez que se instale la ANC, la espiral de violencia seguirá en desarrollo.

Fuenmayor Toro (Caracas, 1945) también alertó sobre la creciente presencia de factores paramilitares y de la criminalidad común en las protestas políticas.

Usted señalaba hace unos días que estábamos “casi en un callejón sin salida”. ¿Qué falta para quitarle el casi a esa frase?

–La elección e instalación de la Constituyente cerraría el callejón. Este hecho daría fin al trayecto político que hemos recorrido hasta ahora e iniciaría una nueva senda con otros elementos a considerar, nuevos retos a enfrentar y donde los actores tendrían que efectuar nuevos análisis en la elaboración de nuevas respuestas. Esta senda podría también, en cualquier momento, transformarse en un nuevo callejón sin salida si sus participantes siguen tratando de aplastar al contrario. Sería una ruta que podría terminar en la construcción de un nuevo modelo político, sin partidos, sin elecciones directas, universales y secretas; con unas Fuerzas Armadas diferentes cualitativamente a las actuales, preocupadas solamente del orden interno y organizadas solo con este fin, todo esto si la macolla gubernamental y del PSUV logran finalmente imponer sus criterios. Pero la ruta misma estará llena de decisiones gubernamentales que obligarán a la necesidad de dar respuesta a las acciones preparatorias del gobierno, en su camino a consolidar la hegemonía y eliminar toda forma de disidencia.

Según sus cifras, al gobierno no lo respalda ni siquiera un 20% de la población, y la oposición dobla o triplica su capital electoral. ¿Fue un error de la MUD no haber aceptado ir a la Constituyente y derrotarlo?

–El error de la MUD, a partir de diciembre de 2015, fue haber asumido como propósito la salida inmediata del presidente sin tener las fuerzas para ello. El discurso de instalación de Ramos Allup como presidente de la Asamblea Nacional fue improcedente políticamente, como se ha demostrado. Seguir manteniendo como objetivo la salida inmediata de Maduro, repito, sin tener las fuerzas para lograrlo, ha sido un error en el cual muchos integrantes de la MUD todavía persisten. Y no se trata de si tienen o no razón para pedirlo. Yo también quiero que esto termine y que Maduro se vaya. El problema es si se tienen las fuerzas para ello. La MUD tiene a su favor, en las políticas que ha adelantado, a la mayoría de la población votante. La reciente consulta popular, bautizada por algunos como el plebiscito, demuestra que tienen el respaldo electoral de la gente. Si llevaron 7 millones de personas a votar significa que en unas elecciones nacionales tendrían por lo menos 10 millones de votos. Esto es algo que jamás el gobierno ha logrado, ni siquiera con Chávez, mucho menos ahora.

Entonces, ¿por qué no ir a la Constituyente?

–Respecto a la participación en la elección de los constituyentes, el gobierno no dio ninguna posibilidad de participar a sus opositores en la elección de la Asamblea Nacional Constituyente. Procedió en forma precipitada a la preinscripción de candidatos por vía electrónica en un lapso mínimo, para evitar cualquier participación distinta de la propia o de los grupos no proscritos. Aun si se hubiera querido participar no se hubiera podido: los plazos no lo permitían, ni tampoco los requerimientos a cumplir. Solo el PSUV, los partidos y siglas aliados y algunos otros muy pequeños lograron hacerlo con la ayuda del gobierno. Este no dejó ni siquiera la posibilidad a la MUD y a otros partidos de discutir sobre si se participaba o no. Además, el gobierno decidió en forma inconstitucional utilizar una forma de elección regional y sectorial, que hace imposible que pierda. Eliminó el elemento central de toda democracia: un hombre-igual-un voto, es decir, el principio de que el voto de todos los votantes tenga el mismo peso. El gobierno, a los municipios pequeños les asignó un número escandalosamente mayor de representantes que a los grandes municipios, por una parte, y estableció unos sectores, cuyos electores violan la naturaleza única que tiene que tener por ley el registro electoral, en los cuales se aseguró totalmente la designación de casi la mitad de los diputados a ser electos. Hubo personas expertas que hicieron un simulacro matemático con los resultados de las elecciones de diciembre de 2015 y era imposible ganarle al PSUV aunque se tuviera la mayoría de los votos.

Usted ha advertido acerca de la creciente influencia de paramilitares y delincuentes comunes organizados en las protestas o pescando en río revuelto. ¿En su opinión, tienen los factores políticos (gobierno y oposición) una noción clara del riesgo que esto significa?

–No creo que la tengan clara en su exacta dimensión; es más, son tan negligentes ambos, que ni siquiera les importa. Al gobierno solo le interesa mantenerse en el poder y trata de eternizarse en el mismo; a la MUD solo le importa sustituir al PSUV en el control del Estado. A ninguno le importa la nación venezolana. Estamos en presencia de una delincuencia que hoy controla zonas pobladas del territorio nacional, donde ejercen su ley. Estos grupos, como los existentes en las prisiones venezolanas, los reclusos, son considerados por algunos miembros de la macolla maduresca como la “reserva de la revolución”. Iris Varela ha dicho que ella con sus presos se restea y les está dando entrenamiento militar, imaginando un ejército “revolucionario” de delincuentes. Esto es una clara demostración de la ignorancia crasa y total negligencia de quienes nos gobiernan. Estas bandas hoy amenazan y retan a los cuerpos de seguridad del Estado. Los sucesos en El Paraíso, El Valle-Coche, Aragua, Bolívar y Carabobo tienen una alta participación de estos grupos, que adelantan sus proyectos de extender sus dominios territoriales y el control de otros sectores de la población. Se unen a las protestas, las dirigen y enfrentan con armas a la Guardia Nacional y a las policías. El Gobierno lo sabe, pero prefiere responsabilizar a los dirigentes de oposición, para tener una excusa si quieren apresarlos; es decir, se hace la vista gorda de un problema importante para pasar a la trivialidad de atacar a la oposición. Es un comportamiento claramente negligente. Por otro lado, están los paramilitares mal llamados colectivos. Grupos de choque del gobierno, organizados, armados, con cierto entrenamiento, con goce de impunidad, usados para agredir y controlar a la población y evitar las protestas sociales y políticas. Son unos mercenarios revestidos con un barniz dizque revolucionario, pero en realidad son aparatos ilegales de la represión estatal, que violan los derechos políticos, ciudadanos y humanos. Terminan teniendo sus propios proyectos de enriquecimiento mediante el cobro de vacunas, asociación con las bandas delictivas y la realización de acciones propias del hampa común: robos, secuestros, sicariato. Sus acciones, junto con las ya señaladas de las bandas delictivas, terminan por disgregar territorialmente y socialmente a la nación venezolana, lo que nos lleva en la dirección de transformarnos en un Estado fallido. Un último grupo que ya está actuando son los paramilitares colombianos, los paracos de Uribe, creados por su padre para enfrentar a las guerrillas de las FARC y al ELN, sin tener que ajustarse a la Constitución y las leyes como tienen que hacerlo las fuerzas armadas regulares. Estos grupos en Venezuela serían realmente guerrilleros al servicio de quienes, dentro y fuera de MUD, asuman la insurgencia armada. Son gente entrenada, con recursos, con armas de cierto calibre, que ya conocen el territorio venezolano por tener tiempo en el país y que podrían recibir ayuda financiera internacional. Curiosamente, Maduro imita hoy la conducta de su archienemigo Uribe, manteniendo sus propios paracos para que hagan el trabajo más sucio. De no fracturarse la FANB, estos paracos colombianos junto con militares venezolanos retirados, agentes jubilados de la Policía Metropolitana y de otros cuerpos policiales, podrían integrar la fuerza armada de la MUD o de aquellos sectores más radicales de la misma, en caso de llegar a una guerra civil.

¿Hay aún oportunidad para el diálogo?

–La posibilidad del diálogo existe, aunque su probabilidad sea muy baja. Hasta que se elija la Constituyente, hay posibilidad de conversar y hay que darle una última oportunidad a la sensatez. ¿Qué probabilidad existe? Mínima. Luego de la instalación de la ANC aparecerá nuevamente la posibilidad de dialogar, solo que será otro dialogo, dentro de un marco distinto, pues el gobierno habrá avanzado en su proyecto. Claro que siempre existirá la posibilidad que todo se detenga, pero hace falta una fuerza capaz de lograrlo. Hasta ahora, quien tiene la principal fuerza es el gobierno, pues, dispone de la FANB. Mientras esta siga apoyando a Maduro y su claque gobernante, las probabilidades de cambio son muy bajas.

Los dos eventos de este mes, el plebiscito opositor y las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente, ¿pueden desembocar en diálogo o alejan más aún esta posibilidad?

–No hay dudas de que fue un éxito claro la realización del llamado plebiscito. Pero allí no se votó una propuesta de diálogo, sino de derogatoria de la decisión de convocar a una Asamblea Constituyente. Esa proposición, que quien la debe responder es el gobierno, no parece, hasta ahora, haber modificado la decisión de Maduro y sus allegados de realizar la Constituyente. Más bien la han minimizado desconociendo la clara asistencia de millones de personas. Ellos están decididos a imponerse por encima incluso de la voluntad del pueblo; y si necesitan recurrir a la violencia lo harán. Es más, ya lo han hecho. Luego de convocada inconstitucionalmente la Constituyente, la violencia se ha incrementado. No tengo por qué pensar que, cuando se instale y delibere, la violencia va a disminuir. Creo que va a seguir aumentando cuantitativa y cualitativamente. El escenario que tenemos por delante es el del terrorismo de quienes no se quieren dejar aplastar y el terrorismo de quienes quieren aplastarlos.

¿Cuáles deberían ser, en cualquier caso, los temas fundamentales de un diálogo entre el gobierno y la oposición?

–En este momento, para llegar al diálogo antes del 30 de julio, los requisitos serían dos: el gobierno suspende la Constituyente y la MUD suspende el “vete ya Maduro”. Es decir que el presidente, en principio, terminaría su período. Esto a mucha gente le disgusta y tienen sus razones, que están más que a la vista, pero tiene su vigencia en que es la única contrapropuesta que se puede presentar a lo que se le pide al presidente. No se le puede pedir a nadie que deponga una medida ya tomada y que tiene todas las probabilidades de llevarse a cabo, como es la elección e instalación de la ANC, sin darle algo importante a cambio. Si esto se lograra, lo que, repito, es muy poco probable, deberían sentarse en la mesa de diálogo el gobierno, la MUD y los sectores políticos no polarizados. Entre todos escogerían los facilitadores o mediadores o como los quieran llamar, y arrancarían las conversaciones: inicio del proceso electoral de los gobernadores y consejos legislativos, el cronograma electoral de las municipales que se realizarían antes de julio del próximo año y el de las presidenciales a finales de 2018, todos estos procesos con incorporación plena de la proporcionalidad electoral establecida en el artículo 63 de la Constitución vigente, violada por la legislación actual aprobada en 2009; toma de medidas para garantizar el abastecimiento de alimentos, medicinas y repuestos; para frenar la inflación, rescatar la estabilidad del bolívar, enfrentar la violencia y la represión, garantizar los derechos humanos y políticos, liberación de los presos políticos y cualquiera otra que los participantes estimen conveniente incluir.

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Por Clodovaldo Hernández / Supuesto Negado

http://supuestonegado.com/web/las-fuerzas-armadas-la-mud-estarian-aparecer-luis-fuenmayor-toro/

 

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