Las preguntas

Por • 31 mar, 2013 • Sección: Nacionales

LUIS VICENTE LEÓN

Domingo 31 de marzo de 2013. Un importante corresponsal extranjero me envío una lista de preguntas para un artículo que escribía sobre la estrategia de Maduro de imitar a Chávez. Deseaba entender por qué lo hacía, si era útil y si podría sostenerse en el tiempo. Comparto con ustedes sus preguntas y mis respuestas.

1) ¿Seguirá Maduro imitando a Chávez cuando sea presidente?

Maduro ha estado desarrollando una estrategia muy predecible de imitación de Chávez desde que éste anunció su última salida a La Habana en diciembre pasado, lo cual reforzó ante la muerte del expresidente en marzo. Esta estrategia busca ampararse totalmente detrás de la imagen y simbología de Chávez, toda vez que es la única que tiene una conexión popular relevante en el país. Debemos considerar que Maduro no era un líder nacional significativo cuando fue seleccionado sucesor de Chávez, ni tiene los conectores políticos, ni el carisma innato del líder fallecido. Su potencial triunfo electoral es heredado de la fuerza y del endoso de Chávez. Es lógico pensar entonces que Maduro intenta no enviar mensajes que lo desdoblen del líder y la emocionalidad que genera su muerte. Por ahora, lo conveniente es que Maduro represente a Chávez no a sí mismo. La estrategia que ha seleccionado es ser el vehículo para votar por él y por eso lo “clona”.

Es claro que esta será la estrategia que seguirán también durante la primera etapa de su gobierno si triunfa, mientras logra la conexión suficiente para independizarse, la cual será más probable luego de ganar una elección y tener el poder completo en sus manos. Siempre habrá una cuota parte de copia, pero la población irá exigiendo cada vez más cosas de Maduro y la propia naturaleza de gobierno le obligará a ir entregando algo más.

¿Es Maduro suficientemente fuerte como para gobernar sin imitar a Chávez?

Una clonación perfecta no existe y en el caso de Maduro se nota bastante “rústica” lo que indica que más vale que luego presente su propia oferta de liderazgo o tendrá problemas de usurpación de identidad, lo que puede ser un problema más que una ayuda en el mediano y largo plazo.

Pero esto no indica que la simbología de Chávez no seguirá marcando la pauta. La imagen de Chávez será como la bombona de oxígeno para el chavismo sin Chávez, aunque también un reto difícil de cubrir ya que a Maduro le exigirán más que a Chávez, quien llenaba expectativas no solo con recursos sino especialmente con la conexión emocional que solo él sabía despertar. A Maduro le costará más tener el mismo nivel de control en la gente.

3) ¿Qué esperar del futuro sin Chávez?

Es difícil hacer una proyección lineal. En el caso de un triunfo de Maduro los escenarios dependerán de si el radical que estamos viendo en este momento es real o solo una estrategia de protección contra los adversarios mientras se consolida la transición. Si Maduro se va por la vía radical, entonces los escenarios lucen negros pues los resultados serán terribles en términos de inversión, producción, abastecimiento e inflación. Si al contrario, la radicalización es solo una táctica de corto plazo, estaríamos frente a la posibilidad de una estrategia bipolar en la que habrá radicalización en el discurso político, pero mucho más negociación económica, que garantice la subsistencia pragmática de la revolución. Esto podría estar definido por la brecha que termine logrando Maduro en las próximas elecciones. Las medidas más impopulares y la aparición de un Maduro con vida propia será más probable en la medida en que su triunfo electoral sea más contundente. En cambio, un triunfo cerrado lo limita y pone en aprietos. Un aliciente mayor para alargar la estrategia de control por miedo, de la cual tanto hemos hablado en el pasado.

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