Los “mensajeros” se delatan: Adán Ch.

Por • 30 nov, 2017 • Sección: Nacionales

Marcos Luna 

No hay mayor acto de corrupción en estos últimos cuatro años que la falsificación del Plan de la Patria de Chávez.

El Plan de la Paria de Chávez fue y puede ser todavía un plan de acción política y un programa para un período presidencial vistas al punto de no retorno de la revolución. Así de sencillo, esto parece una tontería, pero el propio plan no lo es, es un plan de acción política; indica los ejes de acción, objetivos estratégicos

“I. Defender, expandir y consolidar …la independencia. II. Continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo xxi, en Venezuela, como alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo… III. Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político dentro de la Gran Potencia Naciente de América Latina y el Caribe. …. IV. Contribuir el desarrollo de una nueva Geopolítica Internacional,… para un mundo multicéntrico y pluripolar para el equilibrio del Universo y garantizar la Paz. V. Preservar la vida en el planeta y salvar la especia humana.”

Analizando contra la realidad, usando como ejemplo el primer objetivo histórico del plan, dice Chávez:

1.2.1 Mantener y garantizar el control por parte del Estado sobre Petróleo de Venezuela, S.A. Y 1.2.3 Asegurar la participación mayoritaria en las empresas mixtas. 1.2.4 Mantener y asegurar el control por partes del Estado de las empresas estatales que exploten los recursos mineros en territorio nacional. 1.2.4.1 Consolidar y fortalecer una empresa estatal para la explotación de los recursos mineros…

Y así, hasta el punto 1.2.6 todos estos hablan de “control” y “asegurar el control” del Estado sobre sus recursos mineros petroleros y empresas del estado. Sin embargo todos estos puntos los contradice Maduro con sus prácticas, con su política de desarrollo en el Arco Minero y en la reversión de la soberanía en la industria petrolera (plan de soberanía petrolera de Chávez), donde se entregaron y se entregan concesiones a las trasnacionales (a la familia Cisneros, por ejemplo). En el Arco Minero no hay una sola empresa minera socialista, controlada por el Estado, a menos que no sea la de los militares la cual presta o prestaría servicios de seguridad a las trasnacionales, garantizando la explotación del territorio y de la gente, como lo hacen los ejércitos estatales en África con las empresas mineras de diamantes y Oro.

En el falso Plan de la Patria, todos los demás puntos fueron cambiados o añadidos en función de otros objetivos distintos a la independencia y soberanía (Hagan la comparación y el estudio de los dos textos, si quieren) ¡Qué mayor corrupción que esta, señor Adán Chávez (señor paladín de la honestidad)! Usted ahora mismo avala y consiente este fraude; no se da cuenta, o no quiere darse cuenta que la corrupción tal y como la conocemos, nace del capitalismo y de sus valores, NO ES UN FENÓMENO AISLADO DE LA SOCIEDAD DONDE VIVIMOS. Pero con todo usted cree que “la corrupción es en este momento la mayor amenaza para la Revolución Bolivariana” ¿Y EL CAPITALISMO NO LA ES? ¿Cómo se puede acabar con la corrupción sin demoler al capitalismo? Y después dice…” y por ello a quienes la practiquen donde quiera que estén, vengan de donde vengan, sean quienes sean, hay que llevarlos ante la justicia y castigarlos”. Vengan de donde vengan, o sea, de Marte, de las profundidades del mar: ¡Están en (o vienen de) la sociedad donde vivimos! La corrupción es connatural al egoísmo, a las insatisfacciones y vanidades burguesas (Que ¿Quién no las tiene? Buen señor Adán Chávez, mientras usted las tenga será un corrupto potencial; en el momento menos pensado ¡peca!) Por ejemplo, usted habla de combatir el “lavado de capital”, dígame usted señor Adán Chávez ¿Por qué se les permitió traer los dólares del exterior; de “romper sus cochinitos” como decía Diosdado Cabello refiriéndose a los ladrones que se robaron NUESTROS dólares, gracias al gobierno de Maduro que se los entregó en bandeja de plata: a los farmaceutas, a las empresas de maletín, a los importadores de autopartes, a las ensambladoras, a las líneas aéreas, a POLAR, a P&G, a CARGIL, a NESTLÉ, etc? ¿Esto de invitar a que “inviertan sus dólares en el país” a los mismos zánganos que se los robaron, acaso no es una forma de “lavado de dinero mal habido” velada? ¿Por qué no los ponen presos? ¿Por qué el gobierno no se persigue a sí mismo por el lavado de divisas a los importadores que ahora son exportadores? ¿Usted cree señor Chávez que los venezolanos somos tontos?: ¡Claro que sí lo cree!, de lo contrario no condenara y se comportara tan pacato sobre la corrupción de los demás sin mirar dentro del “alto gobierno”, el cual está enfermo hasta los tuétanos de capitalismo y aspiraciones pequeñoburguesas.

Bastó que Rafael Ramírez criticara un poquito, suavemente, discretamente, en voz baja, las políticas escandalosamente entreguistas y torpes del gobierno para que todos ustedes, mensajeros (y no otra cosa) del “alto gobierno” brincaran en defensa de la hipocresía; con hipocresía condenaran esas críticas timiditas: ¡Así será el miedo, o la envidia que le tienen! ¡Ustedes mismos se delatan!, haciendo de un leve reparo a las política actual de PDVSA (O sea de Maduro y sus asesores), de parte de Ramírez, una profecía del “desastre”… ¿O será que es cierto el desastre? Nosotros creemos que sí, ¡huele a desastre! ¡Se avecina un desastre!

Pero hablar con la verdad no es lo fuerte de este “equipo político”; ¡disimular y mentir es su divisa! Además, mientras los compromisos con los grandes capitalistas nacionales y trasnacionales sean más fuertes se acrecentará la persecución a la crítica y a los críticos, habrá corruptos hasta debajo de las piedras, en todas partes, menos en el pedacito donde se planta la complicidad, eso que ahora llaman “eufemísticamente” lealtad, “unidad”.

Señor Adán Chávez, el enemigo a vencer es el capitalismo, en todas sus formas: como corrupción del alma y del espíritu, como infracción a la ley pero sobre todo a la ley de la revolución y de los principios socialistas, como sociedad corruptora y corrupta, como deformación de la humanidad, como tentación, como devastación de la naturaleza, como explotación del hombre (¿O es que acaso se le olvidó que el trabajo esquilmado por un propietario significa el robo del producto ese trabajo y explotación del hombre?). Perseguir corruptos sin una lucha frontal en contra del capitalismo es hipocresía, es disimular una debilidad por los capitalistas y sus valores burgueses creyendo que no se padecen, que son los otros los débiles y los “Mylores”. También el presuntuoso peca, pero el deshonesto mucho más.

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