Maduro fue a visitar a Putin y Cabello más radical a Kim Jong-un. ¿Cómo leer eso?

Por • 1 oct, 2019 • Sección: Nacionales

Eligio Damas

30/09/2019. Habiéndome encontrado con un ex alumno en una jornada sobre historia regional promovida por el Ministerio de la Cultura, al cual fui invitado a participar como ponente, lo que hice sobre la Historia Regional y la necesidad que ella forme parte del pensum de la escuela primaria y secundaria, en un momento de descanso aquél me pregunto:

¿Cómo interpreta usted eso que mientras Maduro viaja a Moscú a entrevistarse con Putin, simultáneamente Cabello, el segundo de abordo y presidente de la ANC lo hace a Corea del Norte, como decir a verse con Kim Jong-un?

“Bueno”, dije yo, rascándome la cabeza después de despojarme de la gorra, lo que es habitual en uno cuando se siente sorprendido entre dos bases, “lo primero que debo decirte es que el hijo del hijo del padre, porque ya van por tres generaciones, no recibió, que yo sepa, a Diosdado, lo hizo un funcionario menor.” Pero por mis mañas de maestro, antes de responder su interrogante quise recordarle una historia, como que en 1948, Kim Il-Sung, el abuelo, asumió como Secretario General del Partido de los Trabajadores y del Estado. A su muerte en 1994, Kim Jong-il, su hijo heredó el cargo y en 2011, muerto éste, Kim Jong-un, el nieto, sustituyó a su padre. Dije “En Corea del Norte hay como una monarquía donde el poder se transfiere de padre a hijo. Los monarcas, en cualquier espacio y hasta los gobernantes incas y aztecas, fundamentaban eso en el derecho divino. Dios, que en las altas culturas americanas era el “padre sol”, había enviado a sus hijos a gobernar y por eso el hijo sustituía al padre, con preferencia por los hombres. Eso es lo que llaman “derecho divino de los reyes”.

Y le dije que no creía los coreanos del norte hablasen entre ellos de Dios y menos del “padre sol”, pero si con los hechos, como que por estos, allá desde la guerra de Corea, finales de la década del siglo XX, el poder se transmite de hecho por “casualidad” de la misma manera que entre los monarcas europeos y los gobernantes en las altas culturas americanas.

No sé si es por eso, el peso que aún persiste del estalinismo, aunque Stalin no llegó a esos extremos, no sabría decir por qué, alguna especie de magia u otra cosa, por lo que aquí comenzaron a decir que “el pueblo es hijo de Chávez”, pongamos atención como Maduro, en un video que marca la apertura del programa La Hojilla, eso dice. Seguro estoy, por la formación que había alcanzado, el comandante jamás hubiese dicho eso, si acaso lo contrario. Pues él sabía y en eso creía a pie juntilla, se debía al colectivo que es la fuerza que mueve la historia y la sociedad. Si hubiese pensado que era “el padre del pueblo”, a éste hubiese negado toda la fuerza que tiene por derecho y creador. Pero quienes piensan lo contrario, como que Chávez era el padre del pueblo, están en perfecta sintonía con aquello del monarca por disposición divina, lo que significa que el pueblo no tiene fuerzas ni ningún derecho. Y como no los tiene, estaría obligado a que los monarcas o los hijos de los dioses vengan a hacer con él lo que les venga en gana. Quizás eso pudiera explicar lo de “maduro es el hijo primogénito de Chávez”. Que siéndolo, entonces tendría el derecho de herencia sobre todo lo que aquél obtuvo como resultado de un proceso curioso, aluvional y hasta lleno de incertidumbres de la época en cuando hizo su irrupción con la expresión “por ahora”. Hay cosas que no se dicen por azar, suelen estar dentro de un plan. Si no pregúntenle a la CIA.

Dije todo eso porque todavía no hallaba una punta que pareciese la del ovillo y me hiciese sentir en sintonía y coherente. De pronto sentí en mi mano derecha que me apoyaba en el bastón y como decía Joselo aludiendo a Luis Herrera, “y por ahí me fui”.

“Pero vayamos a tu interrogante”, dije yo, intentando hacerle creer no me había salido del tema que a él interesaba en lo inmediato.

Hay dos maneras de abordar el asunto que envuelve tu pregunta. La primera podría ser, cuando hablamos de Maduro, la necesidad que tiene de abrir caminos, despejar incógnitas con “sus proyectos”. Aquí mismo, en este evento, acabas de presenciar una exposición sobre el asunto petrolero, visto desde la óptica mundial y nacional, la de la de los países productores de petróleo OPEP y no OPEP, hecho por alguien de muy alto nivel, que revela se aproxima una etapa en donde los países del segundo grupo no tendrán del hidrocarburo lo suficiente y los segundos, que si lo tendrán, se verían obligados a aumentar exponencialmente la producción, pero por ahora no tienen planes ni capitales. Y entre estos esta Venezuela, país nuestro que por aquellos motivos además está asediado por EEUU. Y como Rusia y China, del grupo no OPEP, pero con capacidad para invertir y donde prevalece la lógica del capitalismo, en el gobierno se empieza a pensar en eso y grandes cambios, dado que simultáneamente se percibe, por distintos motivos, que con EEUU no se cuenta para eso. Es decir, parece un asunto de la rutina de ahora.

Pero también pudo hacerlo a manera de mensaje a Trump, la clase política y empresarial estadounidense a manera de un “corres o te encaramas”, en un momento convulso en lo interior de EEUU y en el mundo. Pues mañana es ahora mismo.

Lo de Cabello es otra historia que corre paralela, aunque bien pudieran estar engarzadas. “No olvides que hay quienes cortan con cuchillos de dos filos”.

Pero antes quiero llamarte la atención sobre un detalle que pudiera parecer intrascendente, pero no obstante tener un valor simbólico sustancial, como aquello de “la salida casi simultánea”. ¿Qué significa eso? ¿Estamos en un gobierno de pares? Por supuesto, sabes no aludo a Guaidó.

Estaría llegando la hora que Cabello no quiera quedarse disminuido ni a la sombra. Por eso se mueve por el país y hasta con su Mazo Dando, como un peso pluma, lo que lo obliga aquel aviso que no hace mucho le mandó Maduro con “Somos Venezuela” y la señora Delcy Rodríguez. Ese día, como que se empató el juego, significó el “degollamiento” de Elías Jaua y la convicción de Diosdado que “camarón que se duerme se lo lleva la corriente”. Por estas razones pudiera estar decido a reclamar su paridad, a la que tiene derecho, aunque al público hablen de unidad fraternal y lo de leales siempre y traidores nunca. Eso sí, a cada quien le corresponde lo suyo y cuando llegue el tiempo y este pudiera estar llegando.

Por estas razones que pudieran ser como incomprensibles, Diosdado decidió jugar su rol que no puede ser de segundón sino de par.

Pero hay otra cosa. Hay una cultura en cierta izquierda según la cual cerrada la iglesia que fue Moscú, la capital de la URSS y del estalinismo, donde había muchas cosas que encontrar, hasta oráculos con respuestas para todo, ahora ese papel lo juega Cuba. Allí está también como el “muro de los lamentos” y un archivo con gavetas donde se hallan respuestas a toda interrogante. Pero ese, como dicen los gauchos, es el “pago” de Maduro. Es el sacerdote allí reconocido, quizás por lo mismo que es el hijo y heredero. La revolución cubana es muchas cosas. Una por el antiimperialismo; un hito indiscutible en la lucha por el socialismo y la justicia social, de la dignidad de los pueblos soberanos, solidaridad internacional y por sus logros en el campo de la salud, educación y deporte. Y en ella y durante ella, sus dirigentes compartieron de manera estoica el sacrificio con el pueblo, sufrieron las mismas dificultades. No es como aquí, donde gobernantes, una amplia capa de los suyos y de la población que no está con ellos, gozan por igual de privilegios, mientras la multitud padece todo lo padecible. Si algo socializó la revolución cubana fue justamente eso, haber vivido por igual y en la mala.

Pero también es una especie de entidad que otorga pergaminos para identificar y definir a cualquiera como revolucionario. Si no tiene ese reconocimiento entonces usted es lo contario. Así de simple. Y Cabello no tiene el documento que allí dan. Alguna vaina mala hizo, dejó de hacer o dijo en el pasado, como mantenerse a distancia, para no le “apostillen” su credencial revolucionaria.

Pero como las brujas y los brujos “de que vuelan, vuelan”, Diosdado pudo ir a buscar allá, en aquella sociedad más ortodoxa y hasta dura, pues está armada de misiles por los cuatro costados, y Cabello es militar, lo que por acá le niegan para amansar a mucho guapo, como una credencial con sello de antes, de esas de los tiempos de la URRSS, que matan a galán de los de adentro. Pero, ese viaje también, en buena medida, tiene hacia Trump el mismo sentido que el de Moscú y en lo que Cabello se empareja a Maduro.

Mi ex alumno, aún creyente en gente del gobierno, quedó pensativo y, quizás por respeto al viejo maestro, no dio muestra alguna de estar a favor pero tampoco en contra. Se separó de mí, rascándose la cabeza.

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