Nueva década

Por • 6 ene, 2011 • Sección: Nacionales

Julio Escalona

Que implica serias definiciones pues vivimos una crisis civilizatoria, que plantea varios problemas.  

Si en el siglo XXI la violencia y el Pentágono seguirán siendo las parteras de la historia o si serán la paz y los pueblos.  

Al petróleo le quedan varias décadas, pero la energía de la nueva civilización no es y no será  de origen fósil. La estrategia nacional debe hacerse pensando que 2050 ya llegó, sin renunciar a ventajas económicas y geopolíticas inmediatas.  

La energía solar hace posible la autonomía energética y el empoderamiento de las comunidades como base del buen vivir.  

Es un modelo de desarrollo desde dentro (no hacia dentro). No es la autarquía. Es crear una base productiva de bienes esenciales orientada hacia el mercado interno. La clave es la agricultura, la ganadería, la industria dirigida al consumo interno, y el crecimiento del consumo de bienes esenciales. Si esta es la estrategia, las devaluaciones, el IVA y el impuesto al débito bancario no tienen sentido. Este desarrollo puede respetar los ecosistemas pues son su base de existencia. Igualmente, son más sustentables la mediana y pequeña producción, las cooperativas, la agricultura de ciudad, las unidades familiares y/o comunales, en tránsito hacia la propiedad social en correspondencia con experimentos de energía no petrolera.  

Esto orienta la ciencia, la tecnología y las universidades que queremos. No es conveniente centrar las inversiones en la ciencia y la tecnología dominantes, pues son otros nuestros objetivos. Haremos adaptaciones, aplicaciones y tomaríamos como base ciertas áreas estratégicas como la comunicación y la información. Priorizaremos las soluciones alternativas que implican valorar las culturas tradicionales, los inventos populares y los avances de un mundo académico que piense en la ruptura del subdesarrollo y no en las necesidades de la globalización neoliberal y del desarrollismo, incluido el desarrollismo socialista, pues es capitalismo.  

Lo dicho supone la profundización de la democracia participativa y protagónica, teniendo como base la corresponsabilidad entre electores y elegidos, la consolidación del poder popular y la extinción del poder estatal.  

Si avanzamos en esta dirección la educación, la salud, la seguridad, la vivienda… serán soluciones, no problemas.

Vínculo: http://www.aporrea.org/actualidad/a115104.html  

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