PDVSA: Su Rol ante la Guerra de Precios

Por • 19 mar, 2020 • Sección: Nacionales

Einstein Millán Arcia

18/03/20. Entre la primera y segunda semana de Marzo de 2020, se suscitaron eventos que desembocaron en la agudización de la caída; no solo del barril sino de las bolsas de valores y distintitos «commodities» alrededor del orbe. Luego del desacuerdo entre los dos más prominentes miembros de la OPEP+; Rusia y Saudi Arabia y ante el afloramiento del COVI-19, el WTI cedió desde un promedio de $48 a $23.5 en la semana de transcurre, representando un desplome superior al 50% del valor inicial.

MOTIVACIÓN ESTRATÉGICA:

Si se tiene por delante la visión estratégica de oriente, de romper a gran escala con la hegemonía del dólar y la creciente penetración e influencia del crudo estadounidense en los mercados asiáticos, se podría argumentar que la decisión rusa era un evento necesario, predecible y hasta prácticamente anunciado. Bajo la teoría de la conspiración, si sucede que ambos; es decir y además de lo anterior, la aparición de COVI-19 fue un evento coordinado pues no cabria duda a cerca del fin propuesto. Las condiciones estaban dadas prácticamente ante:

  • El progresivo debilitamiento del dólar, enmascarado desde la reserva federal y creación desmedida de dinero inorgánico aunado a una visión hacia delante de tasas negativas
  • La abierta acumulación de oro físico desde hace casi 2 lustros de parte de dos de los principales países hoy coprotagonistas de estos eventos claves; China y Rusia
  • La amenaza que ha constituido el crecimiento de la producción de crudo proveniente de yacimiento de lutitas para la estabilidad real del barril y control de mercados
  • El creciente posicionamiento de los crudos norteamericanos apoyado por:

o    Una política progresivamente errada desde dentro de la OPEP, particularmente con la anuencia de los sauditas

o    El creciente uso de sanciones de parte de EEUU teniendo por delante su propio interés particular

Para Rusia y China, era la hora y el momento de dar el golpe certero. La decisión de Rusia de ir hacia adelante con una guerra declarada contra los productores de «shale oil» es una medida a nuestro entender acertada considerando el objetivo.

Según las cifras más frescas, el crecimiento económico durante 2020 se inclinará hacia el lado pesimista para Japón, la Eurozona, China, EEUU, Brasil, e India, más no así para Rusia, quien prácticamente se expone a una revisión marginal hacia abajo del 0.4% @ 0.6% respecto a 2019. Ya en medio de una abierta y declarada guerra de precios cuyos principales protagonistas son Rusia y Saudi Arabia, la proyección del crecimiento global en las distintas latitudes sugiere en cierta medida quienes saldrán fortalecidos y beneficiados de la actual contienda.

En esencia no existe prácticamente diferencia, en cuanto a la capacidad de incorporar potencial adicional de producción a corto plazo sin exposición de capital entre Rusia y Saudí Arabia. Los mayores yacimientos sauditas; entre ellos su más preciado activo el Ghawar en Al-Ahasa ha venido vertiginosamente declinando, requiriendo de masivas inversiones y tiempo para frenar dicha caída. A ello se le suman los dos mega campos; Khurais y Safaniyah. Ello explica el porque del IPO; el porque de su reciente y intensiva perdida de capitalización y también el porque Aramco haya anunciado el uso de unos 300 @ 400 MBD de crudo proveniente de sus reservas estratégicas almacenadas, así como también de la disminución del uso de liquido termo eléctrico para poder liberarlo a exportación.

Todo ello hace pensar que la velocidad y capacidad de respuesta aguas arriba en EyP de Aramco parece severamente limitada a corto plazo; mas no así en capacidad de exportación, la cual esta sustentada en su abundante volumen de almacenamiento disponible tanto local como en ultramar, calculado en exceso a los 350 MMBbls.

Quizá una de las cartas bajo la manga que poseen los sauditas realmente yace en la zona neutral compartida con Kuwait, capaz de desarrollar unos 300 @ 400 MBPD de producción adicional. Desafortunadamente los crudos provenientes de Wafra y Khafji son pesados, además de requerir de una fuerte inversión para poner de nuevo a producir dichos campos, ya que han estado cerrados desde quizá 2014-2015; precisamente durante el desplome del barril de entonces.

Pero más allá de lo anterior, los costos de producción promedio son comparables entre Rusia y Saudí Arabia; más no así el barril fiscal, el cual para los primeros no supera los $54, mientras que para los segundos excede los $83. Adicional a lo anterior, mientras que los sauditas poseen una economía soportada en su totalidad en petrodólares, los rusos exponen el 52% de sus ingresos en petro divisa.

Pero Rusia posee dos «cartas bajo la manga». Por un lado un saludable nivel de reservas que excede los $115.000 millones y por el otro lado el acceso a las reservas de crudos Venezolanos, los cuales compiten entre otros, con aquellos de la zona compartida.

Ante el actual escenario de precios (WTI: $24 @ $26), la totalidad de los campos de «shale oil» es marginal e inviable, el 100% de los nuevos desarrollos de crudo proveniente de lutitas es financieramente prohibitivo, al igual que todos los activos costa afuera de aguas profundas de más de 1500 @ 2000 metros, como lo son los casos de Brasil pre-salt y Guyana costa afuera, así como los de la costa Atlántica de África, Mar del Norte y Australia.

Mientras tanto, el «hedging» también es poco factible para quienes tienen ante si el mercado «spot», considerando la nublada visión de mediano plazo. Para los productores de crudo de lutitas de EEUU es igualmente económicamente prohibitivo liberar inventario de pozos perforados más no completados (DUC), forzándolos a mantener paralizados e inutilizados unos 7.700 pozos.

Como aliciente ante una inminente y descomunal catástrofe para el sector petrolero norteamericano y lo que ello acarrea aguas abajo, Trump anuncia sorpresivamente el pasado viernes luego del cierre de la bolsa, la compra de crudo dirigido a las reservas estratégicas (SPR), lo cual «no» se ha visto reflejado positivamente en los mercados. Si el actual escenario de precios se sostiene, los grandes perdedores serán Brasil, Guyana, México, Colombia, Mar del Norte, Canadá y por supuesto los EEUU.

EL ROL DE LA OPEP:

El desenlace de la reciente reunión de la OPEP+ dejó claro al mundo que los días de dicho cartel se terminaron. Un organismo multinacional donde solo dos de sus miembros deciden, mientras el resto de sus miembros se miran entre si. A la OPEP le llego la su hora; su vida útil ha finalizado. Ese organismo se limita actualmente a servir de mecanismo de recreación para los ministros de países miembros, sus esposas y su comitiva.

Ya lo habíamos advertido en 2017 [https://www.aporrea.org/energia/a246781.html]. La OPEP se ha convertido hoy en un ente anacrónico y disfuncional. El control de los mercados está siendo dictado desde el reino mismo de los países consumidores. El desenlace actual estaba cantado. Los análisis y proyecciones de dicho organismo están a menudo sustentados en cifras «claro oscuras» suplidas por sus propios miembros con intereses meramente individualistas y que en muy pocas ocasiones comulgan con la realidad. Un claro ejemplo es la información de producción dada desde dos fuentes distintas; oficiales y secundarias.

Lo mismo aplica para la AIE (el equivalente norteamericano de la OPEP), cuyas declaraciones, cifras y proyecciones, no solo carecen de credibilidad, sino que son además abiertamente manipuladas. Tal es el caso de sus proyecciones, reportes semanales de producción y su correlación con inventarios y nivel de utilización de sus refinerías, diseñados específicamente para confundir los mercados y particularmente a los países miembros de la OPEP.

Hay miembros prominentes dentro de la misma OPEP que conspiran desde adentro contra el mismo cartel. Vale recordar el escenario de precios de mediados de 2014, cuando ocurrió la brutal caída del barril.

Como explicar que dicho organismo no haya podido anticipar, que el crecimiento desmesurado de la producción norteamericana, que había pasado de 4 MMBD en 2004 a más de 8.5 MMBD a mediados de 2014 no iba a afectar drásticamente la estabilidad de precios y el balance de los mercados?

Todo parece haber sido una acción bien coordinada con «conchupancia» interna de alguno de sus más prominentes miembros, valiéndose del hambre rentista de gobiernos políticamente insaciables, no previsivos y hambrientos de petro dólares, como lo fue el caso de Venezuela.

Valiéndose de una posición ya fortalecida desde el punto de vista de producción y menor dependencia de las importaciones, los EEUU emprendieron una ofensiva calculada. La caída del barril iniciada en Junio’2014 no llegó sola. Fue una acción coordinada de forma paralela con un alza propiciada del dólar, diseñada desde la reserva federal para desestimular la compra de crudo. La producción norteamericana de petróleo continuó en modo de aceleración pronunciada, lo que sirvió para que los productores independientes estadounidenses vendieran futuros (hedge) luego de un corto periodo de leve caída de producción a finales de 2016. Ciertamente la OPEP favoreció estas operaciones especulativas al promover luego y en 2017 un recorte de producción para supuestamente estabilizar precios, mientras continuaba en ascenso la producción de crudo de lutitas (shale oil).

La producción de «shale oil» es esencia un esquema Ponzi petrolero de especulación hoy ya agotado. De allí la quiebra masiva de productores que al dia de hoy excede la centena. Una de las grandes; Exxon está en grave riesgo, habiendo perdido en tan solo 3 meses el 50% de su capitalización. El valor de sus acciones se ha desplomado desde $71 en Enero’2020 a menos de $35 en la actualidad. Todos sus activos tanto en «Permian» como en Costa Afuera Brasil, Guyana y África producen a perdida.

VENEZUELA:

Por el lado de Venezuela, ha llegado de nuevo otra oportunidad. Pero así como en las anteriores ocasiones, toma a PDVSA desprevenida, débil y sin capacidad de respuesta. Venezuela posee cartas a la mano que debe saber utilizar. Por un lado sus socios Rusos y por el otro sus socios Chinos. Mientras los primeros yacen en abierta competencia por mercados contra los sauditas, los segundos ante su asombrosa resiliencia en desarrollo industrial propio y por ende del consumo, aunado a la potencial caída de su producción propia, estarán en modo de demanda de acceso a nuestros crudos.

Para ello PDVSA debería ya estar preparada y condicionada para competir con base en la rentabilidad, lo cual amerita eficiencia, experiencia y atributos que la directiva, la gerencia y por ende, sus operaciones claramente no poseen o no han sabido demostrar. Como tantas veces hemos antes advertido, PDVSA deberá rápidamente diversificar su producción hacia las segregaciones que tiene a la mano en Oriente y Occidente tradicional, buscando alejarse del costoso barril de la FPO y sus procesos de mejoramiento, a menos que sea vendido como mezcla, recuperando además el costo marginal en Premium por calidad y apalancado como debe ser, en el uso de nuestros propios diluentes. Algo difícil en el plazo inmediato.

Si PDVSA se dedica a producir y exportar mejorados de la FPO con componentes importados venderá a perdida, ya que sus costos de producción superaran los $25, a lo cual habría que añadir los descuentos. Pero si por el otro lado, se dedica a producir y exportar otras segregaciones y mezclas con mayor componente de L/M producidos en sus propios activos, los costos de producción podrían ceder al entorno de los $13 @ $15 y por debajo, haciéndolos financieramente viable. De ello dependerá el reflote de nuestra industria o su entrega definitiva a terceros.

A juzgar por las señales que ha emitido la propia comisión presidencial y el mismo presidente Maduro, no nos aventuramos a predecir ningún escenario favorable. No luce nada distinto y no pareciera que sucederán grandes cambios en la orientación estratégica de la industria en cuanto a sus operaciones propias se refiere, más no así en la orientación respecto a sus socios en las empresas mixtas.

Ojala estamos errados! Por lo que se percibe, ya no es solo la entrega de activos de producción hacia manos rusas, de los activos de la FPO, sino que ahora además también parece estarse considerando incluir participación Rusa en activos tradicionales en Lago Occidente, tierra tradicional Oriente y Costa Afuera. Si lo anterior no es una privatización-oficial-en-papel, pues luce como una privatización-no-declarada-públicamente, aunque activa en la práctica.

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www.aporrea.org/energia/a288238.html

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