Votos sordomudos, llanto y única voz

Por • 10 oct, 2017 • Sección: Nacionales

Pedro Conde

09/10/2017. Millones de votos sordomudos emitidos por adherentes de la pareja partidista PSUV-MUD, que con sus leves diferencias internas desgobierna a Venezuela, no pueden impedir que llegue a nuestros oídos una voz sola: un llanto, un gemido, un grito de desesperación y angustia que es la voz juzgadora y acusadora del pueblo entero: de pueblos enteros. Porque es la única verdad viva popular a la razón de Estado terrorista, de un Estado muerto, insensible a las agravantes necesidades colectivas, el de los tartufos que aprobando leyes a su medida y con maniobras electorales lo detentan.

Culpables que en pasillos de hospitales alumbren parturientas, que cierren escuelas, liceos, en su política incivil, de abrazar todos los poderes reales y de ficción para que los ejerza contradiciéndolos, de hecho para realizar la gran regresión nacional en términos de salud pública, declinante economía, hiperinflación, desempleo, hambre, migraciones masivas, presos políticos (439), y otras patologías sociales. Todo lo hace la pareja de marras con la ley o sin ella o contra ella, convirtiéndola en una impostura, que concreta lo que decía Montesquieu: “No hay tiranía más cruel que la que se ejerce a la sombra de las leyes y con los colores de la justicia”.

Ante los hechos criminales de este amplio terrorismo estatal que sufren los venezolanos por culpa de un sistema político formado sobre todo por PSUV-MUD, se habla mucho de elecciones, se vanaglorian de las tantas que hacen y muy poco o nada meditan acerca de los estragos que su actuación acarrea en el conjunto nacional; de lo que diríamos, paradójicamente, omnipotente impotencia fáctica, a pesar de contar con todas las condiciones reales de posibilidad para elevar el nivel de vida de los venezolanos. Hay una gran incapacidad política, o una gran indiferencia que surge de la sorprendente corrupción.

Se finge con manifiesta tartufería política, a sabiendas mentida, la apariencia engañosa de una democracia social que no existe más que como ficción jurídico-parabolera en el mamotreto constitucional de 1999, y de hecho fingida en casi todos los actos de la pareja partidista en cuestión, como los reyes de l’ancien régime, los presuntos capitanes gloriosos, santos no tan santos, personajes que fingía el pícaro Urdemalas cervantino. Y que lo hacía defendiendo sus derechos a la ficción teatral más poderosa a su entender que la de los hechos reales. Pero basta un hecho real, como hurgar en la basura para comer, o morir en la sala de espera de un hospital por falta de diálisis, a los que han precedido tantos otros iguales y, al parecer, seguirán otros tantos, para arrancar del rostro de los histriones de PSUV-MUD esa mentirosa y engañadora máscara, la cual se hace más visible al convocar presuntas elecciones regionales que nada tienen de libres, pulcras, ni democráticas. MUD tomó la tarea de proporcionar un maquillaje democrático para que baje la presión internacional sobre la dictadura y se reconozca, en franca contradicción, la asamblea nacional constituyente, mientras el desgobierno, con “el agua al cuello”, hace maromas para salir del hundimiento financiero causado por su pésima administración.

Basta un grito, apenas un rumor de llanto, emanado de la profundidad del sufrimiento que, como una voz sola, desbarate todo el tinglado de la farsa, para que veamos la evidente trampa de la impostura. Y de su impotencia.

“La sangre seca pronto”, nos dice la Santa Escritura (solía repetirlo un verdadero general, De Gaulle, no de pacotilla). Y mientras más roja, como la de los jóvenes estudiantes asesinados por la dictadura, más pronto se ennegrece, pero sigue con luz propia reclamando a los que los llevaron al sacrificio para transarse por unas piches elecciones amañadas. Víctor Hugo había dicho antes “que esa es toda la diferencia”: la de la sangre que de un día para otro pasa del rojo vivo y luminoso a una negrura tenebrosa, que invita al luto, a la circunspección, para que no se repita por aliento de irresponsables el sacrificio juvenil con tal de lograr argumentos para ayudar a prolongar al opresor sistema político en el cual juega la pareja susodicha, engañosamente.

Como decía el poeta: “Una estrellita cayó/ en el pozo de tu alma/ y al apagarse su luz/ el agua se volvió amarga”. Eso es, después de los que murieron por la libertad, no se oye nada, ni siquiera el silencio eterno de los “espacios” vacíos que ahora avizoran conquistar, ni tampoco la música celestial de los astros muertos, solo amargura por el padecimiento de un país quejoso que reprocha participar en elecciones, cuyo resultado ya se conoce, solo la risa del que mata para impedir la libertad, como la de los cascabeles inyectando su veneno.

No votar es algo así como declararse en huelga para protestar por este binomio político, PSUV-MUD, responsable de la crisis nacional, de que no haya cambio político efectivo para emprender el desarrollo, pues no se logrará con unas gobernaciones sometidas a la férula chavista, al dictador, y demostrar que representan una minoría ilegítima para conducir el destino nacional.

http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/votos-sordomudos-llanto-unica-voz_206659

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