Georg Eickhoff: “Ucrania ya ha ganado la guerra”

Por • 3 oct, 2022 • Sección: Opinion

por  Enderson Sequera 

25/09/2022. A principios de año, Vladimir Putin sorprendió al mundo con una invasión no provocada a Ucrania. En su mente, le tomaría días o semanas ocupar el territorio ucraniano y derribar su gobierno. Pero la determinación y patriotismo del ejército ucraniano, y el liderazgo del presidente Volodymyr Zelenski frenaron por completo sus nostálgicos objetivos de restaurar una versión moderna del Zarismo.

Hoy, Rusia está cada vez más alejada de sus objetivos iniciales y, por otro lado, Ucrania parece acercarse a la victoria.

¿Ganará Ucrania la guerra? ¿Qué pasará con Vladimir Putin? ¿Perderá el poder? ¿Qué consecuencias podría tener una victoria ucraniana en el caso venezolano? Para responder a estas interrogantes, el equipo de Politiks conversó con Georg Eickhoff, historiador y analista político.

La entrevista fue editada por motivos de extensión y para mejorar la experiencia de lectura.

Hablemos del estado de la invasión rusa a Ucrania. Con lo visto en las últimas semanas, ¿cree usted que Ucrania va a ganar la guerra?

Ucrania ya ha ganado la guerra. Estaba ganada antes de empezar. Tuve la oportunidad de observar de cerca la guerra de Putin contra Ucrania. Durante tres años, de 2019 a 2022, he vivido bajo la ocupación rusa en el Donbás, en la ciudad de Luhansk. Trabajaba como analista político de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, la OSCE, con colegas de 45 países incluyendo Rusia y Ucrania. He podido ver con mis propios ojos, a lo largo de estos años, el desarrollo de la guerra que empezó en 2014. Los que estábamos allá casi todos pensábamos, hasta el inicio de este año, que Putin no iba a empezar una nueva invasión porque iba a perder. Resulta que solo en la segunda parte de esta afirmación teníamos razón.

Mientras los soldados ucranianos luchan con voluntad y patriotismo, algunos soldados rusos están desertando. ¿A qué se debe esto?

Los venezolanos están mejor capacitados que otras naciones para entender la guerra de Ucrania porque saben mejor que nadie qué es la corrupción a máxima escala. Por la corrupción, PDVSA ha dejado de funcionar. En estos días, los mismos chavistas, entre ellos, se están acusando de grandísimos hechos de corrupción en PDVSA. Luego, por la corrupción, las fuerzas armadas dejaron de funcionar. La guerrilla colombiana, en territorio venezolano, baila joropo con la banda de hampones de Padrino.

«Ucrania ya ha ganado la guerra. Estaba ganada antes de empezar»

En las recientes olimpíadas militares de Rusia, los tanques venezolanos han sido el hazmerreír del mundo. Y finalmente, por la corrupción, ha dejado de funcionar todo el Estado venezolano, hasta la moneda. El bolívar ha cedido su espacio al dólar, y ha quedado como mero instrumento en manos de las nuevas élites económicas para defraudar a los empleados públicos quienes reciben bolívares mientras ellos roban dólares.

La cleptocracia venezolana sale del mismo molde que la cleptocracia rusa. Putin y Maduro están peleando la misma guerra y van perdiendo porque sus tropas están mermadas por mil mecanismos que tienen una misma fuente, la corrupción. Son buenos robando, no tanto peleando una guerra.

Vladimir Putin está desplegando tácticas de terrorismo eléctrico en Ucrania. ¿Esto podría cambiar el curso de la guerra o sólo fortalece la voluntad de lucha del ejército y pueblo ucraniano?

En la “guerra eléctrica” los venezolanos también son especialistas. Me faltó mencionar, respondiendo a la pregunta anterior, que el sistema eléctrico venezolano colapsó por causa de la corrupción que sigue el modelo de la cleptocracia rusa. Los venezolanos han huido del país o están ejercitando su resiliencia dentro de Venezuela.

Lo mismo pasa en Ucrania. Las tres poblaciones desplazadas más grandes del mundo son de Ucrania, Venezuela y Siria. Ahora mismo estamos viendo que los ucranianos son resilientes y se defienden muy bien con las armas. Los venezolanos son resilientes y siguen pensando, en su inmensa mayoría, que negociando y votando pueden pelear su guerra.

Es muy loable este ánimo de no-violencia de los venezolanos. Lamentablemente, la dictadura que tiene secuestrada el país no comparte este ánimo y conduce una guerra contra la población. En su nuevo informe publicado esta semana, la ONU describe con lujo de detalles esta guerra de Maduro contra los venezolanos.

Vladimir Putin anunció la “movilización parcial” de Rusia para hacer frente a la guerra en Ucrania. ¿Puede esto cambiar el curso de la guerra a favor de Rusia o, por el contrario, es otro hito en su camino a la derrota?

Nadie conoce en este momento el posible impacto de esta “movilización parcial”. En mi trabajo actual para la Unión Europea en Libia, me toca observar el panorama de varios conflictos internacionales que se entrelazan y se sobreponen. No he escuchado a nadie en la gran comunidad de analistas y expertos que haya cambiado de opinión en las últimas horas.

Con excepción de los propagandistas rusos – pero hasta entre ellos crecen las dudas –, los observadores que estudian los mecanismos de generación de fuerza militar piensan que la “movilización parcial” no puede remediar la derrota rusa.

Si Ucrania gana la guerra, ¿Vladimir Putin perdería el poder en Rusia? Después de Gorbachov, recientemente fallecido, vino la corrupción y la tímida apertura de Yeltsin con Occidente. Para Rusia y para Occidente, ¿qué viene después de Vladimir Putin?

No lo sabe nadie. Ni los rusos mismos. Tampoco sabemos qué viene después de la dominación cubana en Venezuela, después de Cilia Flores y su marido. El miedo a la hora después es parte de la estabilidad de las dictaduras. Como en Venezuela, también en Rusia, lo que viene después puede ser peor.

Con Putin fuera del poder y sin un mecanismo claro de sucesión, como en su momento fue en el Politburó de la URSS, por ejemplo, ¿aumenta o disminuye el riesgo de un conflicto nuclear? ¿No es demasiado riesgo dejar el arsenal nuclear ruso en manos de unos extremistas desconocidos?

Las potencias nucleares occidentales – Estados Unidos, Reino Unido, Francia – tienen plena capacidad de comunicar por las vías apropiadas a Rusia, a quienquiera que mande allá sobre el arsenal nuclear ruso, qué va a pasar en caso de su uso. Dejan cierto margen de incertidumbre. Es parte del sistema global de disuasión nuclear. La idea es derivada de la teoría de juegos y asume que el adversario, y sobre todo un adversario desestabilizado, coopera hasta contra su voluntad.

Ya sabemos que pensar en términos del “fin de la historia” es demasiado optimista e inexacto. Pero, de concretarse la victoria ucraniana, ¿qué representaría esto para Occidente?

La guerra de Ucrania es solamente un episodio en la guerra de las autocracias contra las democracias. De esta guerra hablan insistentemente el presidente Joe Biden, la presidenta de la Unión Europea Ursula von der Leyen con estas mismas palabras y, cada uno a su manera, los jefes de gobierno de Francia y de Alemania, esta semana, ante la ONU en Nueva York.

La guerra de Ucrania es la prueba de que la guerra de las autocracias contra las democracias es real, cuesta muchas vidas humanas y debe ser ganada porque puede ser ganada.

Y luego de la invasión rusa en Ucrania, ¿qué viene? ¿Invasión china a Taiwán? ¿Estaríamos saliendo, entonces, apenas del más sencillo de los dos conflictos?

No es el más sencillo de los conflictos. Pero es verdad que la amenaza real del ataque de China contra la democracia en Taiwán puede ser mucho más grande, entre otras razones porque los chinos son menos chapuceros que los rusos. Hay un mensaje para Venezuela allí también, y no es muy alentador.

El conflicto venezolano puede entonces aparecer como un problema menor que no va a recibir mucha atención y aún menos acción, aunque mata y desplaza a muchas personas todos los días.

Si Rusia pierde la guerra y Putin pierde el poder, ¿qué consecuencias podría tener esto en el régimen que hoy gobierna de facto en Venezuela? ¿Se abriría una nueva oportunidad para la presión internacional que desemboque en una transición?

El grupo de Cilia Flores y Nicolás Maduro, visto en el contexto global, es una pequeña banda de ladrones parecida a tal o cual grupo en el poder en tal o cual país africano.

«Las tres poblaciones desplazadas más grandes del mundo son de Ucrania, Venezuela y Siria»

Han abandonado la grandilocuencia de Chávez de querer cambiar el planeta entero y salvarlo del capitalismo. Recordemos que Chávez dijo una vez, en el Día Internacional del Agua, que fue posiblemente el capitalismo el que había acabado con el agua y exterminado la vida en el planeta Marte.

Cilia y Nicolás no piensan en estas dimensiones, piensan en dólares. Esto es manejable. El gobierno de Estados Unidos los trata como la banda de ladrones que son. Para incentivar al diálogo, Estados Unidos levantó las sanciones personales al operador financiero de la familia Flores que se ha incrustado ilegalmente en Miraflores.

El Palacio de Miraflores empezó como la “Crespera”, el reino de Doña Jacinta Parejo de Crespo, esposa del entonces presidente. Ahora está copado de flores. Mientras permanecen con sus ambiciones centradas en cosas lindas que se compran con dinero, creo que nadie viene desde fuera para cortar estas flores o quitar las luces de Navidad que muy pronto pondrán.

Usted ha dicho varias veces que el chavismo libra una guerra híbrida contra los venezolanos. Si Rusia pierde la guerra contra Ucrania, ¿el chavismo intensificará la guerra o, por el contrario, pondrá sus barbas en remojo y buscará negociar?

Esta semana, ante la ONU, Emmanuel Macron, el presidente de Francia, ha dicho que la guerra actual de Rusia contra Occidente es una “guerra híbrida”. La guerra de Venezuela es una parte de esta guerra global. Rusia y China ven con buenos ojos el caos que el Estado fallido venezolano causa ante la puerta de Estados Unidos. Con acciones de propaganda política dentro de Estados Unidos que convierten a migrantes venezolanos en armas de guerra, esta guerra híbrida se libra ahora mismo también dentro del territorio de Estados Unidos.

Ahora, creo que la reacción de la dictadura venezolana a la derrota de su aliada rusa será el intento de pasar agachado. El gran analista de conflictos Ira William Zartman ha explicado cómo los conflictos típicamente pasan por las tres fases de “need, creed, greed”, en inglés. Esto significa “necesidad, credo, codicia”. De la pobreza de muchos sale una ideología combativa, una creencia, y esta lleva a la corrupción y la cleptocracia.

El chavismo ha pasado por las tres fases, de ser luchadores sociales e ideólogos llegados al gobierno, han pasado en los últimos años a ser capataces de hacienda como en tiempos de la colonia. Como capataces agachados pueden sobrevivir décadas, igual que sus señores, los cubanos.

Si el régimen le declaró la guerra a los venezolanos y cobija al ELN en su territorio, ¿por qué el presidente Petro nombra a Maduro garante de la negociación ante el ELN?

No está nombrando a Maduro. Está nombrando a Cuba. Petro devuelve el mando de donde lo recibió, a Cuba.

Si la guerra de Ucrania termina en el corto plazo, ¿Qué lección le habrá dejado al mundo? ¿Qué debe aprender Occidente de esta guerra?

Europa estaba acostumbrada a un largo período de paz. Estaba adormecida, calentita y cómoda. Pero el estado normal del mundo es la guerra, no es la paz. La paz es un fruto de la virtud humana y del esfuerzo, no es un estado natural de las cosas.

Ahora, no sabemos si la guerra de Ucrania termina en un plazo corto o largo, me temo que, a pesar de la derrota ya visible de Putin, puede durar todavía cierto tiempo. Entre las derrotas de Hitler en Stalingrado y Túnez, que en el 1943 llamaban “Tunisgrad”, y la entrada del ejército rojo en Berlín, en mayo del 1945, pasaron dos largos años.

El “héroe de África”, Erwin Rommel, era de los primeros que sabía que Hitler había perdido, y nunca cambió de opinión. Le costó la vida esta opinión. Una lección de la derrota de Rusia podría ser que las democracias pueden llegar a ser más efectivas en la guerra que las autocracias. Putin y muchos de sus admiradores en América Latina piensan lo contrario.

Georg Eickhoff, nacido en Colonia, Alemania, es historiador y analista político. De 2008 a 2013 dirigió la oficina de la Fundación Konrad Adenauer en Venezuela.

https://politiks.co/eickhoff-ucrania-ya-ha-ganado-la-guerra/

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