Ganadores y perdedores de los Golpes de Estado en Ucrania y Venezuela

Por • 24 mar, 2014 • Sección: Política

Heinz Dieterich

 1. Histórico triunfo de Washington en Ucrania

 

Con el golpe imperial de Obama y Merkel en Ucrania, Washington ha obtenido un colosal triunfo estratégico contra Rusia. Y, todo, por el irrisorio precio de una pequeña derrota táctica en Crimea. De esta manera, el viejo sueño geoestratégico gringo de destruir (contain) al rival Rusia avanza a pasos gigantescos: nació a fines del siglo 19 como axioma de política exterior de Washington contra el Zarismo; acompañó a los proyectos de Hitler y Churchill de destruir militarmente a la Unión Soviética; debía realizarse con un golpe nuclear preventivo en los años cincuenta que sólo se frustró por el desarrollo de la bomba de hidrógeno de la URSS. El desmembramiento violento de la URSS con el golpe de Estado de Yeltsin (200 muertos) avanza el sueño dorado y la anexión de la enorme masa territorial de Ucrania por los dos instrumentos neocoloniales de Washington –la OTAN y la Unión Europea– acerca el jaque mate final. 

2. Ucrania: preludio para la balcanización final de Rusia 

Dentro del proyecto secular estadounidense de liquidar a Rusia como rival europeo –Alemania, Gran Bretaña y Francia ya son neocolónias gobernadas por sátrapas– el triunfo de Ucrania crea una plataforma de agresión clave para la balcanización final de Rusia. Washington usa dos frentes de ataque. En el militar reforzará su potencial de ataque nuclear táctico, modernizando la bomba nuclear B 61-12 para uso en los cazabombarderos de países europeos (Alemania, Turquía etc.). Dado que las fuerzas convencionales de la OTAN son muy superiores a las de Rusia, Rusia podría responder a un conflicto militar convencional sólo con armas nucleares estratégicos. El holocausto nuclear que tal guerra desataría, sería el fin de la humanidad. Los neofascistas en Washington calculan, que Moscú evitaría el holocausto nuclear y cedería a la expansión geopolítica imperialista, tal como sucedió en las crisis de Corea, Berlín y Cuba. 

3. El talón de Aquiles de Rusia 

El verdadero Talón de Aquiles de Rusia, sin embargo, no es el militar, sino su proyecto de modernidad que no puede competir con el de los países capitalistas avanzados, ni tampoco con China, porque carece de la base económica necesaria. Todos los respectivos intentos de modernización de Rusia, desde Pedro el Grande, han fracasado, salvo ciertas fases de la Unión Soviética. Al no poder proporcionar el gobierno ruso la economía, que da un alto nivel de vida ciudadana y cohesión social, tampoco puede proporcionar las libertades limitadas de la democracia burguesa. Si a esos dos aspectos se agrega el explosivo de los nacionalismos y separatismos y una acertada campaña psicológica de Occidente, se tiene la receta idónea para causar la implosión final de Rusia. Esta es la esencia de la idea de vida europea, que el imperialismo promulga con éxito entre masas y elites en Eurasia. Las energías políticas centrífugas que esta estratagema genera, no pueden ser suprimidas por el Estado, a mediano plazo. La única salvación posible es convertirse en país desarrollado. Pero, la tecnología y el capital para esta salvación están en manos de Occidente. Este es el gran arma de chantaje y destrucción que el imperialismo empieza a usar contra Putín. 

4. Error estratégico de China 

Después de dormirse ante la crisis de Libia (Gaddafi), donde perdió 40 mil millones de dólares, China repite ahora su error estratégico ante la agresión occidental en Ucrania. Al comienzo del conflicto, Beijing tendía hacia la posición de Putin. Pero, ahora parece asumir cada vez más una posición pragmática atentista-neutral, que es suicida para su futuro. El diario oficial, Global Times, expresa esa posición en un artículo que afirma que un apoyo general para la agresión militar de Rusia en Ucrania traicionaría el tradicional principio diplomático chino de no-interferencia y daría a potencias externas un pretexto para intervenir en las regiones occidentales de China, como Xinjiang y TibetSería hipócríta que China apoyara la secesión de Crimea de Ucrania mediante un referendo.   

La relación postsoviética entre Ucrania y China ha sido, por supuesto, estrecha. China ha adquirido avanzada tecnología militar, como el portaviones Liaoning y cazabombarderos, de Ucrania. Para asegurar la alimentación china, el Xinjiang Production and Construction Corps (XPCC) también ha firmado acuerdos con la ucraniana KSG Agro, para rentar 100,000 hectáreas para la producción agrícola. Sin embargo, no entender el gran ajedrez imperialista, cuyo jaque mate final está diseñado contra China; pensar que el imperialismo necesita pretextos jurídicos para destruir otros países y, en consecuencia, no defender los intereses legítimos de Rusia en el corazón de Euroasia, denota un provincialismo diplomático suicida. 

5. Ni Rusia ni China sólo pueden vencer a Occidente 

Basta computar el poder económico, científico, militar y cultural combinado de Occidente con el de Rusia y China, para entender, que ninguna de las dos potencias ganará la competencia contra Occidente. Y que su único eje de sobrevivencia y salvación es la alianza estratégica entre ambas. Cuanto antes lo entiendan sus clases políticas, mejor para sus países y la humanidad entera. Pero, parece que ni la amalgamación de la burguesía atlántica (UE y EU) en un solo monstruo imperialista, a través de su OTAN económica, el TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership), despierta a la diplomacia de China. 

6.Pérdida de la iniciativa estratégica en Venezuela 

El golpe de Estado en Venezuela es, por supuesto, parte de la agenda global del neofascismo estatal estadounidense (neocons), ejecutada con sus aliados regionales europeos y criollos, como Uribe, Aznar et al. Cuando la toma del poder vía elecciones presidenciales/municipales falla (Plan A), el imperialismo pasa al Plan B de la violencia callejera masiva, apoyado por terroristas profesionales y una campaña mediática mundial. Como es obvio, el Plan B toma al gobierno venezolano por sorpresa, porque creía que los triunfos electorales le daban una moratoria política hasta el 2016. El triunfalismo post-electoral; la inercia ante los graves problemas económicos; la torpe y prepotente reacción verbal del gobierno ante las primeras manifestaciones (fascistas) –que cohesionó a sus diversos sectores, en lugar de dividirlos–; el miedo a usar las fuerzas del Estado con firmeza y rapidez desde el inicio para desmantelar a los grupos violentos, y los titubeos mediáticos y diplomáticos ante la poderosa campaña mediática de Washington, pusieron el gobierno a la defensiva. El chavismo perdió la iniciativa estratégica y hasta el día de hoy no ha logrado recuperarla. 

7. La situación de hoy: impasse y dualidad de poder 

La gran manifestación en solidaridad con las Fuerzas Armadas dejó claro que el plan de agresión de Washington había logrado penetrar las defensas civiles del gobierno (comunicación, poder económico, diplomático) para situar la batalla decisiva en el campo existencial de todo Estado: el posicionamiento de las Fuerzas Armadas. En una repetición de la situación de Chile de 1970, lo que impide la caída del gobierno es la constitucionalidad de la Fuerzas Militares (FANB). Después de haber logrado plantear el conflicto social en la esfera de decisión de los militares, el siguiente paso de Washington es obvio: destruir, lo que la CIA llamaba en Chile, la inercia constitucional de los militares, es decir, su lealtad a la Constitución y al gobierno de Allende; en este caso de Maduro. Los medios empleados pueden revisarse en los respectivos documentos declasificados de la CIA. 

8. ¿Sobrevivirá el gobierno de Maduro? 

Si Washington logrará quebrar el apoyo de las FANB a Maduro, depende de la capacidad del gobierno venezolano, de dar una solución estructural a la crisis. Tal solución requiere un Programa de Emergencia Nacional coherente que sanee la economía, establezca el Estado de Derecho y cuente con una nueva Narrativa Fundacional del Chavismo. Sólo sobre estos bases concretos puede lograrse la unión de las mayorías y su adhesión al gobierno, para derrotar al imperialismo. Lamentablemente, nada en la zigzagueante política del gobierno venezolano indica que el Chavismo cuenta con esa capacidad renovadora que lo puede salvar. Y aquellos triunfalistas que no quieren entender el papel decisivo de la mente capaz y revolucionaria en la defensa de la revolución, deben recordar el destino de la URSS: indestructible desde fuera, cayó como un castillo de naipes ante la ineptitud de la dirección de Gorbachev. Este es el peligro mortal que padece la Revolución bolivariana.

24/03/14

www.aporrea.org/internacionales/a184888.html

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