Inversiones en ciencia y tecnología

Por • 28 nov, 2011 • Sección: sociologia
Bruno Peron Loureiro

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) informó que Corea del Sur invierte más en ciencia y tecnología que todo el conjunto de América Latina. Otras fuentes informan también que el “Tigre Asiático” multiplicó por cuarenta la renta per capita en poco más de sesenta años y recoge los resultados de su pujanza económica. 

Básicamente el gobierno surcoreano ha invertido parte considerable del presupuesto que resulta de su crecimiento económico en sectores estratégicos de inserción en la globalización. La producción industrial en ascenso fomenta las políticas públicas en educación e inclusión digital y viceversa, de tal modo que los profesionales emergentes devuelven estas inversiones del país y alzan la palanca de la economía.

A efectos de comparación, Corea del Sur invirtió el 3,7% de su Producto Bruto Interno en ciencia y tecnología en 2007, mientras que según el BID la media de América Latina estaba en el 0,7%. El Brasil de los países de la región ha sido el mayor promotor de la ciencia con más del 1,1% del PBI. Somos así espectadores del triunfo de las empresas surcoreanas en Latinoamérica, Hyundai, Kia Motors, LG, Samsung, y quién sabe cual será la próxima.  

Además, Corea del Sur se adhirió al BID en marzo de 2005 y participa en varios proyectos de asistencia y desarrollo económico en América Latina. El país asiático donó U$ 200 millones al banco para su aplicación en proyectos de reducción de la pobreza, apoyo a pequeños negocios y transferencia de conocimiento en ciencia y tecnología. 

Los países latinoamericanos participan tímidamente en el escenario mundial de investigación y desarrollo, si se considera el porcentaje de los recursos de cada país y el número de publicaciones en revistas científicas. Algunas de nuestras universidades, sobre todo las argentinas, brasileras, chilenas y mejicanas se destacan entre estas colocaciones como las mejores del mundo y han conquistado espacios notorios. 

Según la revista IDB América, la mejora en la calidad de vida de las personas y la competitividad en la economía global dependen de cuanto invierte un país en ciencia, tecnología e innovación. Estas inversiones casi siempre tienen retornos positivos, aunque a mediano y largo plazo. 

Gestores  públicos de orientaciones ideológicas diversas reconocen la importancia del desarrollo en capacitación humana, aunque alguno sólo lo hagan como prerrequisito del desarrollo económico del país, o sea, porque el sector productivo demanda mayor calificación de sus profesionales para ganar competitividad en el mercado internacional. 

Se justifica el aumento de recursos destinados a ciencia y tecnología como el camino más sensato para la mejora de la calidad de vida en América Latina y el mundo. Los inventos facilitan la comunicación entre las personas, las hacen vivir mejor y curan enfermedades. 

El gobierno brasilero finalmente reconoció que el 1,1% del PBI es una inversión que no satisface ni la sombra del gigantesco Brasil. El Ministerio de Ciencia y Tecnología lanzó el programa de Ciencia sin Fronteras, que entre 2011 y 2014 fomentará la movilidad internacional de los investigadores brasileros y despertará el sentido de innovación, calificará la mano de obra de jóvenes científicos para que trabajen en Brasil. 

Se espera con esta medida dirimir parte de los obstáculos siguientes a la investigación y desarrollo: escasez de recursos y de políticas públicas estratégicas, articulación deficiente entre investigación y sector productivo, falta de mecanismos de protección a la propiedad intelectual.  

Para esta finalidad es preciso convencer a los beneficiarios tradicionales de los recursos públicos de que no hay dinero para todos y que por lo tanto los países latinoamericanos deberán invertir más en sectores estratégicos a fin de insertarse en mejores condiciones en el “anárquico” sistema internacional del cada uno para sí. 

No alcanzaremos grandes logros mientras seamos dependientes de la buena voluntad de países que como Corea del Sur, aprovechan bien sus recursos, entrenan a sus hijos, nos ofrecen diminutos auxilios en proyectos de desarrollo y llegan con empresas bien consolidadas en busca de los que tenemos a cambio. 

El arrepentimiento de lo que se dejó de hacer es improductivo. Peor que esto es asumir el papel de meros “zappers” de un televisor de la Samsung, usuarios de una computadora LG o conductor de un moderno Hyundai Elantra. Queremos mayor presencia de América Latina en los avances de la ciencia y la tecnología. 

http://www.aporrea.org/internacionales/a134376.html

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