Quién lo iba a pensar de aquel canijo y prosopopéyico Presidente, en lo que terminó…

Por • 15 ago, 2021 • Sección: sociologia

 

José Sant Roz 

08/08/21 

  1. En el golpe contra Isaías Medina Angarita, cayeron presos Arturo Uslar Pietri y el ex presidente Eleazar López Contreras. A los pocos días esto dos notables personajes salieron exiliados. El 4 de mayo de 1946, «El Heraldo» publicó una carta que le dirigía Arturo Uslar Pietri a Rómulo Betancourt. La reacción del gobierno fue inmediata y el señor Heraclio Narváez Alfonzo (director de este diario) fue detenido. El gobierno expidió una circular dirigida a todos los otros medios, para expresar que si publicaban esa carta «tendrán que enfrentar la justicia», y como «La Esfera» desafiase al gobierno publicándola su director, Edmundo Suegart, fue a parar a la cárcel.
  2. En esa carta, don Arturo Uslar Pietri, tan derechita como Betancourt, sencillamente expresaba: «Es un secreto a voces que no habrá elecciones hasta que se tenga la seguridad de que AD haya de ganarla sin riesgo, y poder realizar su voluntad omnímoda en la Asamblea Constituyente. Y habrá elección presidencial cuando haya la absoluta certidumbre de que van a ocurrir una de estas tres alternativas: que resulte usted electo Presidente de la República, o en su defecto que lo sea algún sumiso testaferro suyo, o por lo menos que pueda establecerse un sistema de tipo parlamentario, en el cual, bajo un presidente nominal y decorativo, despojado de toda atribución de mando, puede ser usted el Primer Ministro, depositario de todo poder. Mientras no se satisfaga alguna de esas condiciones, ni habrá constituyente, ni habrá elección presidencial».
  3. Por su lado, el general Eleazar López Contreras se estableció en Nueva York, en Park Avenue, donde recibía amigos poderosos que tenían contacto con oficiales venezolanos. Don Eleazar tenía grandes esperanzas de seguir gobernando Venezuela y comenzó a hacer lobby ante el Departamento de Estado. Allí no le ofrecían de momento gran cosa, pero lo escuchaban. Las quejas, denuncias y peticiones tenían que ser muy bien filtradas en Washington.
  4. Para la fecha, docenas de gobernantes derrocados de América Latina, África y Asia, cabildeaban con equipos políticos gringos para conseguir apoyo de Washington, y un paso previo a estas gestiones era responder un severo cuestionario preparado por la CIA. Como veremos en su momento, a partir de 1950, Betancourt, tendrá que formar un equipo de trabajo con un grupo de políticos y pensadores norteamericanos para que el Departamento de Estado le aprobase una fuerte ayuda para retomar el poder. Este equipo gringo lo conformarán fundamentalmente Serafino Romualdi, Frances Grant, Norman Thomas, Arthur Schlesinger y Nelson Rockefeller. A pesar de la enorme confianza que este grupo depositaba en él, como hombre anticomunista y decidido a defender los intereses norteamericanos en la región, y aún en consideración a la posición política de toda esta gente fuertemente conectada con la CIA, Betancourt no podrá saltarse el interrogatorio de rigor y hacer una especie de mea culpa y de juramento junto con una declaratoria firmada con testigos ante el Departamento de Estado, en razón de sus actividades catalogadas de comunistas entre 1935 y 1938.
  5. El general Eleazar López Contreras no tenía necesidad de pasar por este interrogatorio ni juramento purificador, pero había que evaluar con lo que él realmente contaba en el medio militar para así colocarlo en la lista de los nuevamente presidenciables. Él había sido siempre un buen amigo de las compañías petroleras y de Estados Unidos y se consideraba tan anticomunista como el dictador dominicano, Rafael Leonidas Trujillo (Chapita) quien le había hecho una generosa recomendación ante la propia organización privada del Council on Foreign Relations. Pues bien, las presiones en Washington llegaban de muchas partes, y se dispuso de una oficina para que estudiara exclusivamente la situación de Venezuela; pronto se descubrió que el haber dado el apoyo al golpe de los adecos creaba un precedente peligroso extensible a países con explosivas conmociones sociales como Colombia, Perú, Bolivia, Argentina y Chile. No se había visto un experimento de esta naturaleza donde un líder golpista civil con un antecedente comunista se unía con un fuerte grupo de oficiales para iniciar un proceso de severa transformación política, de tipo nacionalista, involucrando a las masas, a algunos sindicatos, e incluso con la amenaza de crear milicias populares; por lo que Washington, junto con la información que recibía de López Contreras y su grupo, inició investigaciones muy severas para vigilar muy de cerca aquel estado de cosas.
  6. El Departamento de Estado sopesaba quejas y proposiciones para un posible reajuste de la situación en Venezuela. Aquello en verdad le parecía un experimento riesgoso a Washington, pero se aceptó que Betancourt lo dirigiera porque algunos asesores planteaban que era necesario buscar otros tipos de gobiernos que no fuesen los plagados de viciadas dictaduras que para Estados Unidos resultaban «costosas como inestables».
  7. El veterano ex-presidente López Contreras, se dedicó a reunir fondos para organizar una invasión contra su país, que podía ser apoyada por Washington quien no estaba del todo convencido que Betancourt junto con Pérez Jiménez pudieran llevar por buen rumbo la situación de su país. Don Eleazar llegó a reunir una considerable cantidad de dólares recibiendo donaciones de inversionistas que habían resultado afectados por la política de los adecos, a los que consideraban comunistas disfrazados. En poco tiempo, ya tenía lista una división para el ataque, conformada por mercenarios canadienses, dominicanos y colombianos. Lo insólito de su actividad fue esa estrecha relación que comenzó a tener con Rafael Leonidas Trujillo, uno de los más monstruosos criminales que ha tenido América Latina. En varias oportunidades se llegó a entrevistar con Trujillo en su proyecto de invadir a Venezuela. Chapita, a su vez, mantenía estrechos lazos con las dictaduras más abominables de Centroamérica y el Caribe, como las de Fulgencio Batista y los Somoza, y había tenido tan buenas relaciones con Gómez, que de éste había recibido la más alta condecoración, la Orden del Libertador Simón Bolívar, siendo López Contreras, como sabemos, el más adicto servidor del dictador venezolano.
  8. Chapita abrigaba la gran esperanza que en toda América Latina gobernaran dictadores de su calaña, los únicos capaces, en su concepto, de convertir a sus naciones en potencias desarrolladas muy parecidas a la de los Estados Unidos. Había tenido él oportunidad de ver las maravillas arquitectónicas y de «ingeniería sublime» que había hecho Gerardo Machado en Cuba y no le quedaba ninguna duda de que este sistema de gobierno cesarista-democrático era la única vía para que nuestros pueblos salieran de abajo. Chapita ansiaba hacer todo lo posible para ayudar a López Contreras a reinstaurar en Venezuela un tipo de gobierno parecido al de Gómez.
  9. En el libro «Cuando reinaron las sombras. Tres años de luchas contra el Romulato en Venezuela», aparecen numerosas cartas de Eleazar López Contreras dirigidas al periodista Federico Landaeta, en las que habla de los extensos e intensos planes para derrocar el gobierno presidido por Rómulo Betancourt, y posteriormente el de Rómulo Gallegos. Landaeta, íntimo amigo de López Contreras, define a Trujillo en estos términos: «hombre de mirada de águila, de atuendo elegante, de interesante conversación, dominador de idiomas, sugestivo, conquistador de voluntades, aquel verdadero jefe de Estado, militar de escuela y todo disciplina, auspiciaba el retorno a Venezuela de las instituciones…» Federico Landaeta era el agente clave de López Contreras en República Dominicana y el puente para todas sus actividades subversivas. Por tales amigos podrá medirse la calidad moral, política y humana de López Contreras.
  10. Añade Landaeta que en sus conferencias con Trujillo en palacio, «en la casa del Partido Dominicano; en su quinta de la capital, Estancia Ramfis, en su palco del hipódromo, en la casa de La Antigua de San Cristóbal, en su suntuosa residencia de Las Caobas, en Fundación, así como en la Fortaleza Ozama —que de todas partes lo llamaba para conocer los detalles de la lucha contra AD— nos aseguró siempre con la mayor firmeza que no cejaría en su empeño por liquidar el comunismo en América».
  11. Valdría la pena considerar esta muy extraña relación entre López Contreras y Chapita, que daría para todo un libro aparte, si tomamos en cuenta que según la teoría de los historiadores y analistas adecos o pro adecos, fue Trujillo quien el 24 de junio de 1960, le colocó una bomba a Betancourt para matarlo. Pero resulta que López Contreras en sus planes belicistas estaba trabajando en coordinación con la CIA y Chapita. Más tarde, en la Constitución que Betancourt aprueba a su medida, en 1961, se hace un remiendo raro para que López Contreras pase a ser senador vitalicio.
  12. Poco después, en 1963, en un pomposo acto realizado en la propia casa de don Eleazar, se le entregará, de manos del presidente Betancourt, la réplica de la Espada del Libertador, símbolo de los generales. En un intermedio de esta ceremonia, el viejo ex enemigo de Betancourt le pregunta: «— Presidente, ¿qué hubiese hecho usted si hubiese estado en mi lugar en 1936?»— Esto causa algún desconcierto entre los presentes, pero Betancourt no vacila en responder: «—General, yo hubiese hecho lo mismo que hizo usted».

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